Sexo en Nueva York

Lo dice el Departamento de Salud de New York: aunque vivamos tiempos de pandemia, las personas tenemos y “deben tener” relaciones sexuales por lo que han pedido a los neoyorquinos que disfruten del sexo, pero con creatividad.

Una guía difundida por el Departamento de Salud ofrece consejos para reducir el riesgo de transmisión del Covid-19 y recuerda que el virus se propaga «a través de partículas en la saliva, la mucosidad o el aliento de las personas contagiadas e incluso de las personas asintomáticas”. Lo ideal: mantener relaciones sexuales solo con personas cercanas o, incluso mejor, con una misma: “La masturbación, dice la guía, no propaga la Covid-19, especialmente si te lavas tus manos (y cualquier juguete sexual) con agua y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de tener relaciones sexuales”.

Contra la
pared

Entre otros consejos, la guía recomienda ser creativas con las posturas sexuales y barreras físicas. Hacer el amor contra una pared, por ejemplo, puede ser una buena y erótica solución. Y si bien no es lo más recomendable, la guía también ofrece consejos para quienes quieran tener relaciones sexuales con personas fuera del hogar e invita a los neoyorquinos a hablar sobre los factores de riesgo del coronavirus como lo harían con los condones y otros temas relacionados con el sexo seguro.

Para acabar de completar su preocupación por la salud reproductiva y el bienestar sexual de sus ciudadanos, la ciudad de New York está repartiendo casa por casa y de manera gratuita productos de sexo seguro y sets de autodiagnóstico del VIH. Así que recuerda, sexo siempre, pero seguro.


Usted es un icono sexual pero no lo sabe

El otro día me paró en un bar un tipo súper atractivo; sonreía y pronunciaba mi nombre mientras me preguntaba que si no me acordaba de él. A ver, yo no tengo una memoria de elefante, pero de un porte así, una no se olvida. No daba crédito, ¿amnesia? De repente recordé que hace años fui monitora en los scouts, y que aquel apuesto joven era Manuel, uno de los pelaos del grupo que dirigía. Encontrarme le pareció algo fascinante. Comenzó a recordar un montón de anécdotas divertidas y sugerentes que me hicieron quedar con la boca abierta. Su plática se centró sobre todo en lo enamorados que estaban de esta “ex girl-scout” él y sus adolescentes amiguitos. Bueno quien dice enamorados….dice más bien perturbados debido a sus revolucionadas hormonas de acnéicos tennegers. Mi amiga Norma al ver al ex adolescente convertido en un man súper hot, se acercó a participar de la conversación, y cuando vio que los ojos de Manuel brillaban de alegría y concupiscencia no se le ocurrió otra cosa que decirme: Lola, es un yogurín, pero deberías tirártelo, se lo merece.

Manda tu ego
al carajo

La monitora de Manuel podría haber sido cualquier otra, poco importa si más guapa o más fea, hubiera quedado prendado del mismo modo, porque en esa época los niños son muy receptivos. Es ahí donde quiero llegar. Posiblemente tú también fuiste monitora, tutora, o diste clases particulares. Quizás seas azafata, enfermera, o trabajes de cajera en un supermercado y aunque no estés en tu mejor momento, seguro que tienes tu club de seguidores. Y no me refiero a los tipos odiosos que te silban por la calle, me refiero a los admiradores de verdad, los que después de 10, 15 o 20 años te recuerdan con cariño. Y si eres varón lo mismo……¿quién no se ha enamorado un poco de su profesor? Recuerdo que un amigo trabajaba en una residencia de ancianos y tenía locas a todas las viejitas.

En “la aldea global” en la que vivimos ser “el más” en algo es casi imposible. Antes si nacías en una aldea chiquita tenías posibilidades de ser la más inteligente del pueblo, el más guapo, la más sexy, o el más ingenioso. Hoy en día la competencia es estrepitosamente mayor. Si en el planeta tierra somos unos 7.000 millones de humanos, las posibilidades de destacar a nivel mundial en algo son una utopía. Esto es terrible para nuestros egos, que tienen la necesidad imperiosa de destacar, de ser los primeros, de poner siempre la guinda al pastel.

¿Sabes qué? Manda tu ego al carajo, no sirve más que para dar disgustos. A cambio te propongo que mejores tu autoestima durante un minuto (el tiempo que tardas en leer el artículo y volver a la cruda realidad) y pienses en alguno de sus fans incondicionales. Quien sabe… a lo mejor mañana te encuentras con el muchachito gordito de brackets y gafas que se sentaba a tu lado en el colegio, convertido en un adonis, y te alegra el día.


Haz el poliamor y no la poliguerra

El mundo está cambiando. Las familias no son lo que eran. El antiguo modelo de papá, mamá e hijos sigue marcando tendencia, pero este patrón no es el único, convive con otros igual de óptimos: padres solteros, parejas gays con niños, dinkis (sin hijos), lesbianas con descendientes, perro y abuela, parejas viviendo en comuna, comunas de la tercera edad, padres divorciados con sus vástagos, los de su pareja y los nuevos retoños….En fin, ¿qué te voy a contar que no hayas visto ya aunque sea en la televisión? Porque si tu entorno es más bien tradicional, al menos habrás visto algún capítulo de Modern Family.

Pero dejemos lo de la prole para otro momento y centrémonos en el núcleo de la misma: la pareja. Hasta ahora la monogamia ha sido la forma de relación amorosa predominante. Pero, ¿existen otras formas de relacionarse afectivo-sexualmente? Pues sí, y el poliamor es una de ellas. Lo que proponen los poliamorosos es dejar la hipocresía de las infidelidades a un lado e ir con la verdad por delante, pudiendo tener más de una relación íntima, amorosa y sexual duradera, de manera simultánea, con varias personas, con el pleno consentimiento de todos los amores involucrados.

Acabemos con la hipocresía de las
infidelidades

La infidelidad existe desde Adán y Eva (bueno no, un poco más tarde, porque en el paraíso como eran sólo dos no había manera de quemar). Desde hace años lo que se lleva es la monogamia sucesiva, (obvio, antes te morías a los 40 pero a ver quién aguanta lo de «ser felices y comer perdices» de los 16 a los 90). Ok, hay unos cuantos súper suertudos que lo consiguen, pero eso no es lo común. De hecho, muchos de los que lo logran es gracias a la tan recurrida infidelidad.

Llegados a este punto me pregunto… si somos capaces de tener dos, tres, cinco, incluso 329 amigos en Facebook, y quererlos a todos ¿por qué no podemos amar románticamente a más de una persona a la vez? Dicen los psicólogos que es por los celos, pero, recuerden su adolescencia, ¿quién no sintió celos de su mejor amig@? Y ¿cómo lo superamos? Diciéndonos a nosotros mismos que los celos son una respuesta emocional exagerada, que nuestra amiga no es de nuestra propiedad y que si la queremos de verdad la dejaremos que vaya con quien quiera.

Los celos no están bien vistos en una relación de colegas adulta: son cosa de pelaos. Pero entonces, ¿por qué las relaciones románticas los aprueban? ¿Será que el modelo de relación romántica de nuestra sociedad es un poco infantil? Culturalmente nos han dicho que no y que no, que si te acuestas con otro es porque no quieres a tu novio, pero a la vez se dice que el amor más puro es el de una madre y las madres aman a todos sus hijos (de maneras diferentes), pero todos por igual. ¿Debería el amor romántico crecer y dar la oportunidad (al que quiera) de amar a más de una persona a la vez, sin censura social, sin que el otro se sienta ultrajado y sin esa horrible sensación de culpa?

Cada vez son más las personas que deciden tener relaciones abiertas en lo que al sexo se refiere, una forma de “deshipocritar la infidelidad” sin llegar al poliamor. Es decir, nada de enamorarse de otros, pero está permitido lo del acostón para divertirte, no cansarse y apreciar más lo que tienes en casa. Además, puede ser bueno para aprender nuevos trucos en la cama, no caer en la rutina, tener una vida sexual más intensa y una existencia más plena en general. Pero las parejas que lo practican no lo van contando por ahí. Nos han remarcado tanto durante siglos que todo lo que no sea monogamia es pecado y falta de respeto que a ver quien se atreve a llevar la contraria.

Cuando empiezas con alguien (durante los primeros meses/años) tu cuerpo está bajo los influjos del enamoramiento y es casi imposible separarte de tu noviecito, lo de las relaciones abiertas o el poliamor no apetece, a no ser que os enamoréis en trío (se puede y hay variantes homo, hetero, bisexual, transexual e incluso intersexual). Lo importante es que las personas puedan elegir su opción sin sentirse coaccionadas, siempre desde la igualdad, el amor y el respeto. De ahí que los poliamorosos no se quieran llamar polígamos. Tradicionalmente, la poligamia ha sido una práctica relacionada con la desigualdad y la dominación pues la practica un hombre con muchas mujeres. Una mujer con muchos hombres tampoco sería igualitario, por lo que lo ideal sería el balance poliamoroso, una práctica apta para PerrosVerdes.

Pero no nos engañemos, nadie ha dicho que las relaciones poliamorosas sean fáciles. Las relaciones en general son complicadas y el ser monógamo te quita problemas, ¿te imaginas una polidiscusión? Te enfadas, te vas porque no lo aguantas y acabas cabreándote con el otro también. Además, ¿quién a dicho que sea sencillo encontrar a varias personas a las que amar? Si ya es complicado encontrar a uno/a que te guste, encontrar a dos o a tres es casi misión imposible. ¿Y qué me dicen del momento de la separación? Si acabar con alguien te deja apesadumbrada y deprimida, una poliruptura debe ser fatal.

Foto: Dazzle Jam 


En búsqueda del Santo Grial del sexo

Mejorar la potencia en la cama ha sido una obsesión desde tiempos inmemoriales. Personalmente los estimulantes me parecen fantásticos : el ginsen, el chocolate, el aguacate, los higos, algunas resinas, el vino tinto, incluso la viagra. Lo que me da más reparo es pasarme a ungüentos ancestrales a base de esperma de ballena, piel de sapo u orina de baduino. Ah, y por lo que ya no paso es por el maltrato animal. Si tienes que ponerte a comer pene de tigre porque tu esposo no te arrecha, yo que tú me buscaba un amante o directamente me divorciaba. Si no, querida, ponle la excusa mas atávica de todas, que te duele la cabeza, pero deja a los animalitos en paz, pobres.

La historia de los afrodisiacos está llena de crónicas rocambolescas, casualidades y curiosidades con muy poca base científica. La palabra en cuestión ya tiene su enjundia pues proviene de la mitología griega y su diosa del amor: Afrodita. La man esta era una rompecorazones nacida nada más y nada menos que de la espuma de mar generada por los genitales de Crono, un tipo que fue castrado por su cruel padre, Urano, que para más inri, tiró sus testículos al mar. No me extraña que con estas historias tan macabras lo de atreverse a comer un poco de pez globo venenoso sea visto por algunos como una nimiedad.

Existen afrodisíacos
para todos los gustos

Dale… todo sea por una buena causa. Estos son los remedios más excéntricos y extravagantes que he encontrado:

Pene de tigre: ¿Sabían que el consumo del miembro del tigre ha hecho que la población de estos felinos disminuya en Asia? Ok, si te comes al tigre entero podría aceparlo, en España, por ejemplo, comen criadillas, un guiso hecho a base de testículos de puerco, pero amig@s, se lo comen todo, el jamón, el morro, el lomo, hasta con la piel hacen chicharrones. Pero matar al pobre animal solo por su falo… qué despiadado e injusto.

Hormigas culonas: La Organización para la Alimentación y la Agricultura recomienda comer insectos para paliar el hambre en el mundo y hacer que el consumo de carne sea más sostenible. Pero en Colombia llevan degustando estas sabrosas hormiguitas desde hace siglos sin haber hablado con los señores de la FAO. Las abuelas aconsejan tomarlas antes de la noche de bodas, así que hay quien ha visto el negocio y ya se pueden encontrar en exclusivos almacenes londinenses recubiertas con chocolate a ocho dólares la media docena.

Pez globo: Es este un pescado igual de excitante que peligroso, proveniente de los mares de Japón y mal cocinado y cortado puede ser mortal. Pero si te lo prepara un verdadero profesional tendrás una inolvidable noche de pasión.

Pepino marino: Para muchos nicaragüenses  se trata de un extraño animal marino. Las amas de casa al mirarlo por vez primera sienten asco. Sin embargo, los pescadores se han lanzado al fondo del Pacífico a la búsqueda y captura de esta exótica especie de marisco que venden a chinos y coreanos por sus propiedades afrodisíacas.

Placenta: Comer la placenta después del parto se ha vuelto muy popular entre las celebridades estadounidenses pues se supone que rejuvenece y mejora la salud. Tom Cruise fue uno de los primeros en interesarse por la placentofagia a nivel público, pero su ingesta como afrodisíaco se practica en varios países y culturas desde hace años.

Si, lo sé, el artículo no es apto ni para escrupulosos ni para vegetarianos.

Foto: Gabriel Matula en Unsplash


Entrevista al punto G

Es el punto más buscado y esquivo del planeta. Gracias a él conseguimos orgasmos supersónicos que nos hacen convulsionar y nos dejan desencajadas. Está catalogado como uno de los grandes descubrimientos del siglo XX, pero los científicos no se ponen de acuerdo respecto a su autenticidad.

Aunque muchas mujeres constatan que es una realidad, otras afirman no haberlo sentido en sus carnes. Asegurar que está ahí es como decir que Dios existe ¿cuestión de fe? Yo hoy he hablado con el Punto G. ¿No me creen? No hace falta, la entrevista es apta para crédulos y para escépticos.

Lola G.: ¿Por qué se llama usted .G?
Punto G.: Me llamaron G por mi descubridor el Sr. Ernst Gräfenberg que me encontró por casualidad hace 70 años mientras estudiaba la uretra. Pero no me hable de usted…..puedes tutearme

L.G.: Ok, creo que entonces la siguiente pregunta es obvia, ¿Existes de verdad o eres un mito?
P.G.: Si, existo. Aunque la pregunta no debes hacérmela mí. Tienes que hacértela a ti misma. ¿Tú crees que me has encontrado?

L.G.: Bueno….yo si, pero ¿ qué ocurre con las lectoras y lectores que no?
P.G.: Deben dedicar tiempo a relajarse, explorarse y encontrarme. Hace años se realizó un estudio con gemelas idénticas, el 50% pensaba que poseía este punto, el 50% restante, creía que no. Dudo que la mitad fueran unas farsantes. Hay quien nunca ha estado en el cielo, pero me parece injusto decir que el cielo no existe porque no hayas estado.

L.G.: Ok, pero ¿ que ocurre con las mujeres que aún explorándose no te encuentran? ¿Que pidan ayuda?

P.G.: Hay que tener paciencia. Se pueden necesitar unas cuantas sesiones hasta dar conmigo. Lo ideal es encontrarme mediante la masturbación, y luego, cuando ya sepan como manipularme, se lo pueden explicar a sus parejas.

L.G.: Algunas investigaciones afirman que no hay evidencia científica de tu existencia. ¿Qué tienes que decir a eso?

P.G.: A mi favor he de decir que The Journal of Sexual Medicine ha documentado que estoy ubicado en la zona uretrovaginal. Para dar conmigo tienes que tumbarte, introducir el dedo 5 centímetros frente a la pared anterior de la vagina y moverlo como si estuvieras llamándome, ¡ahí me encontrarás en forma de pequeño bulto rugoso!

L.G.: ¿Así de fácil, te llaman y apareces?

P.G.: Bueno…si no estás excitada no vas a encontrarme, es más, la práctica te puede causar dolor. Solo aparezco cuando la mujer va completamente arrecha. Yo no soy como el clítoris que está ahí siempre.

Si no estás excitada
no me encuentras

L.G.: Por cierto……¿Qué tal te llevas con él clítoris?

P.G.: Bien. Él cree que lo mío es puro marketing pues cada día nacen más puntos, el A, el U, el K, todo un alfabeto. Pero yo no soy celoso, a fin de cuentas los dos nos dedicamos a lo mismo, a dar placer.

L.G.: Pero, ¿proporcionas de verdad un placer tan intenso?

P.G.: La mayoría los puntos del cuerpo son placenteros, querida. Hay quien piensa que yo soy “lo más de lo más” pero algunas chicas se decantan por la estimulación de las paredes de entrada de la vagina, otras sienten más placer cuando el pene roza un lado del cuello del útero, mientras que algunas definitivamente se inclinan por la estimulación del clítoris. Por fortuna si aunamos nuestras fuerzas el resultado puede ser…….alucinante.

L.G.: Algunos médicos sostienen que el punto G es parte del clítoris. ¿Es eso cierto?

P.G.: Ni lo corroboro ni lo desmiento. Algunos científicos creen que soy la extensión del clítoris en el interior de la vagina (algo así como la base del pene en el hombre). También hay quien dice que soy el eje interno de la vagina y el clítoris.

L.G.: ¿Y lo de la eyaculación femenina es cosa suya?

P.G.: Sí, se produce gracias a mi estimulación. Pero cuidado, porque en torno al tema hay una mezcla de fetiche y confusión. Mientras que en las películas porno las actrices expulsan este líquido de forma muy exagerada y visual, en la vida real algunas mujeres se sienten acomplejadas porque piensan que se han orinado. He de aclarar que las eyaculaciones solo se producen a veces, y no siempre “a chorro”. Y por supuesto, aunque la sensación sea parecida a la de que te estás “haciendo pis” , no lo es, pues se trata de un líquido incoloro e inodoro similar al semen.

L.G.: ¿Crees que se ha montado un poco de negocio en torno a ti?

P.G.: ¿Solo un poco? He conocido a ginecólogos que cobran a sus clientas por localizarme mediante ecografía, a cirujanos plásticos que inyectan ácido hialurónico para hacerme más grande, hipnosis para acceder a mí vía sugestión. ¡Pero si hay incluso aplicaciones para el celular!

L.G.: ¿Y qué pasa con el hombre? ¿Tiene punto G?

P.G.: Es menos conocido que el de la mujer, pero claro que existe. Está ubicado en la próstata y podemos encontrarlo a través del ano, a unos pocos centímetros de la entrada en dirección al pene. Pero eso para otra entrevista, si te parece quedamos un día con tu novio, y os lo cuento.

L.G.: Hecho. Hasta pronto….

Foto: Laura Ockel en Unsplash