La historia de Hermann

La pandemia de la Covid-19 nos está dejando -además de malas noticias, sufrimiento y desesperación- algunas cosas mucho mas positivas y esperanzadoras. Es el caso de la historia de Hermann Schreiber, un anciano alemán que vive en Vigo (Galicia, España) y que durante el confinamiento se hizo viral porque cada día salía a tocar la armónica a su ventana.

una mentira piadosa

En España durante los más de dos meses y medio de confinamiento por el coronavirus, todo el mundo salía a las ocho de la noche a sus ventanas y balcones a aplaudir al personal de salud -y luego a todas las personas que trabajaron y mantuvieron los servicios esenciales durante ese tiempo. Un día a esa hora, Hermman salió a su balcón a tocar su armónica. Escuchó los aplausos y su cuidadora, Tamara Sayar, le hizo creer que le estaban aplaudiendo a él.

Una mentira piadosa que acabó siendo verdad . Al día siguiente, todo el vecindario comenzó a corear el nombre de Hermann pidiendo un concierto. Su historía se ha convertido ahora en un corto del director Jordi García, quien un día se encontró de casualidad con la historia en redes sociales y decidió convertirla en esta bella animación. Un merecido homenaje a todos los héroes anónimos de estos duros meses de pandemia.


La pizza perfecta

cocina de confinamiento

¿Se te ocurre algo mejor para pasar el tiempo de esta laaaaaaaaaarga cuarentena que preparar con todo tu cariño y amor la pizza perfecta? Te contamos cómo.

El origen de la palabra pizza aparentemente se remonta a la pita mediterránea y balcánica. Sea cual sea la etimología del término, lo importante es que se trata de pan recubierto de ingredientes variados. Parece sencillo ¿verdad? Pues no lo es, créannos porque tiene sus trucos y se los vamos a explicar.

Napoli,
los orígenes

Los napolitanos, padres indiscutibles de este plato popular en todo el mundo, comenzaron a elaborarla en algún momento del siglo XVII y, aunque en principio era un alimento sencillo consumido por la población de pocos recursos económicos, rápidamente se extendió a las clases sociales altas. Se sabe, por ejemplo, que la reina María Carolina de Habsburgo-Lorena –esposa del rey Fernando IV de Nápoles- hizo construir un horno especial en su palacio de verano de Capodimonte (Italia) con el objetivo de servir pizzas a sus invitados.

El inventor de la archifamosa pizza Margherita parece que fue un tal Raffaele Esposito, quien trabajaba en la pizzería Pietro… e basta così (traducido Pedro… y nada más) y, en 1889, inventó una pizza que recordaba los colores de la bandera italiana: verde (albahaca), blanco (mozzarella) y rojo (tomate). Esta creación fue un homenaje a los reyes Umberto I y su esposa Margherita Teresa de Saboya, que estaban de visita en la ciudad, y fue la reina quien decidió que esta variedad tricolor era su preferida, pasando a darle su nombre por toda la eternidad.

Para los puristas de la pizza, existen sólo dos variedades consideradas auténticas: la marinara y la ya mencionada Margherita. La segunda ya les hemos explicado qué ingredientes incluye, mientras que la primera lleva sólo orégano, aceite de oliva, ajo y un toque de albahaca (no, no lleva marisco, eso fue una confusión, en realidad se llama así porque era el alimento de los pescadores que volvían por las tardes a la bahía de Nápoles tras su faena). El tiempo y la capacidad inventiva de los pizzaiolos (pizzeros) han introducido infinidad de variaciones en los ingredientes que recubren las masas, tanto que hoy en día puedes encontrar las combinaciones más extravagantes.

La pizza
perfecta

Indudablemente la clave para lograr la pizza perfecta está en la masa. Desde hace mucho tiempo el mercado ofrece distintas opciones: comprarlas congeladas listas para meter al horno, adquirir masas preparadas, o, por supuesto, llamar a un delivery. Pero el placer de hacerla tú mismo es inmenso. Aunque sea sólo una vez en la vida hay que probar la magia de hacer pan, crear el alimento por excelencia con nuestras propias manos es una experiencia única. Hablamos de pan porque, básicamente, eso es la masa para pizza: una especie de pan aplanado cuyos ingredientes básicos son harina, levadura, sal, agua y aceite.

Algo en apariencia tan sencillo, porque esos cinco ingredientes resultan muy básicos, tiene sus secretos y te los vamos a desvelar. Primero debes hacer un volcán con 350 gramos de harina 00, añadirle media cucharadita de sal, 15 gramos de levadura de cerveza disuelta en agua tibia, un chorro de aceite y comenzar a ligarlo todo lentamente, amasando con paciencia durante unos 20 minutos. La cantidad de agua necesaria variará dependiendo de la capacidad de absorción de la harina utilizada. Hay otro dato importantísimo: la sal no debe nunca entrar en contacto directo con la levadura, porque le quita la fuerza. La masa resultante se tapa con un paño y se deja reposar en sitio templado hasta que doble su volumen. El resultado es una cosa amarilla esponjosa, suave y ligera, llena de bolitas de aire.

Ahora viene el segundo secreto, algo que los napolitanos consideran indiscutible: ni se te ocurra usar un palo de amasar porque serás tildado de hereje y tu pizza ya no será ni perfecta, ni auténtica, ni nada. Lo que debes hacer es trabajar la masa girándola con las manos y lanzándola al aire hasta que logres la forma redonda y plana. Suerte con eso. Ten en cuenta que no debe superar los 35 cm de diámetro. Entonces puedes añadirle los ingredientes que hayas escogido y rociar todo con un filo de aceite de oliva. Ya casi está. La siguiente clave es la cocción: debe ser rápida, en horno de leña y a una temperatura de 485º C (900º F) durante no más de 60-90 segundos.

¿Recuerdas el comercial de Martini en el que George Clooney tocaba el timbre en un apartamento, aparecía una chica guapísima y le soltaba: “¿No Martini? No party” y le cerraba la puerta en las narices? Pues esto es algo parecido: “¿No horno de leña? No pizza”. No vamos a ser más papistas que el Papa, podéis hacerla en un horno doméstico eléctrico o a gas (a 300º C o 572º F), pero te advertimos de que pierde categoría de perfección.

La pizza
excepcional

Si buscamos la pureza en las tradiciones pizzeras, debemos ir un paso más allá y retomar un hábito perdido como resultado de la industrialización: preparar la masa con poolish, un derivado de la masa madre. Para ello se hará una pasta con 50 gramos de agua, 50 de harina, 1 gramo de levadura y ½ cucharadita de miel. Se tapa con film y se deja levar (hasta 12 horas o incluso más) a temperatura ambiente. Cuando se va a utilizar se le añaden a este preparado 300 gramos de harina, 140 de agua, 2 cucharaditas de sal, 4 gramos de levadura y se procede al amasado y nuevo levado. El sabor, consistencia y ligereza de esta pizza artesanal merecerá, sin dudas, el calificativo de insuperable.

Ahora solo queda que des el paso y prepares tu pizza perfecta.

Foto: Austin Ban


Arte desinteresado para enfrentar la Covid-19

La pandemia del coronavirus también puede tener su lado positivo. Hace poco mas de un mes la ONU junto a la OMS hizo un llamado a artistas de todo el mundo a crear y presentar obras de arte que educarán, elevarán e inspirarán a individuos y comunidades a través de esta crisis global. De manera desinteresada, miles de creadores produjeron cientos de trabajos gráficos y audiovisuales para transmitir uno de los mensajes de la ONU, como higiene personal, distanciamiento físico, conocer los síntomas, contagio de la amabilidad, romper mitos y hacer más/donar.

El resultado ha siso el United Nations COVID-19 Response Creative Content Hub, que se puede ver en este sitio web creado para la ocasión. Esta biblioteca artística mundial virtual también se puede consultar en la página especial del sitio fotográfico de uso gratuito Unsplash . Allí se muestran las obras de arte que te compartimos y otras destinadas a sensibilizar, a través del arte, a la gente sobre la importancia de encarar de una manera positiva, pero siempre con precaución y siguiendo los consejos sanitarios, la pandemia de la Covid-19.


Las isla donde no llega el coronovirus

En medio del Atlántico, a medio camino entre África y América, se encuentra Tristán de Acuña, un archipiélago perteneciente al territorio de británico de ultramar de Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña. En este remoto lugar del sur viven 246 personas. Ninguna, según los últimos datos facilitados por la OMS, ha dado positivo en Coronavirus.

Tampoco ninguno de los habitantes de la isla de Santa Helena, el lugar habitado más cercano a 2173 kilómetros al norte y del que Tristan de Acuña depende administrativamente. Este remoto territorio se ha convertido en uno de los 29 países o territorios de los 230 que hay en el mundo libre de Covid-169, según Reuters.

El pub más
tranquilo del mundo

Tristan de Acuña cuenta con cuatro pequeñas islas. La principal, de unos 98 km², tiene un relieve muy montañoso debido a su origen volcánico. En la única zona llana de la costa noroccidental, denominada The Hillpiece, se encuentra Edimburgo de los Siete Mares, la capital administrativa y el único lugar con vida humana.

La isla fue descubierta en 1506 por el navegante portugués Tristão da Cunha. A partir de 1816, tras la anexión por la Corona Británica, comenzó a estar habitada de manera estable por granjeros descendientes de una de las siete familias que la colonizaron.

A este remota isla británica que ha sido base de piratas y de expediciones de la ruta de las Indias solo se puede llegar en barco, y eso después de navegar entre 7 y 18 días, dependiendo del tipo de embarcación utilizado. Además, desembarcar supone otra aventura: acantilados de más de 600 metros de altura rodean la isla. Eso sí, cuentan con un pub, el Albatross bar, que se ha convertido en el bar más remoto y libre de Covid-19 del mundo.

Foto: Wikipedia Commons


Carrot Cake para endulzar la cuarentena

cocina de confinamiento

¡Hola!

Soy el Chef de PerroVerde, un apasionado de la gastronomía que os mostrará cada semana que hacer las delicias de tus familiares y amigos no es tan complicado siempre que se haga con paciencia y entrega. Tengo que reconocer que, además, soy un amante de los dulces, por lo que muchas de las recetas que os mostraré serán postres. Y qué mejor que empezar este recetario que con una carrot cake muy fácil de hacer y que provocará una explosión de sabor en las boca de aquellos que la prueben.

Para elaborar esta tarta, tan solo se necesita un molde que sea válido para horno, ya que en él haremos la parte del bizcocho, y unas varillas metálicas duras con las que poder batir manualmente. En caso de tener una stand up mixer, o unas varillas eléctricas, te facilitará mucho las cosas a la hora de montar tanto los huevos como la nata. Si no dispones de estas herramientas, no te preocupes, se puede hacer perfectamente a mano con paciencia y constancia. Sin mas dilación vamos con la elaboración de esta tarta de zanahoria que hará las delicias tanto de los mayores como de los más pequeños de la casa.

La Carrot Cake consta de dos elaboraciones muy marcadas. Por un lado, tenemos un bizcocho de zanahoria cuyo sabor es muy característico, y en el cual es importante que a medida que vamos haciéndolo, vayamos incorporándole el mayor aire posible para que así quede más esponjoso. Por otro lado, la segunda de las elaboraciones es un frosty (elaborado entre otras cosas con queso crema y nata montada) que se colocará en una capa intermedia del bizcocho, así como en la parte superior del mismo y que le da un toque sublime a esta increíble tarta.

Manos a

la obra

ingredientes

Para el bizcocho:

5 huevos.

225 gramos de harina de trigo.

5 gramos de canela en polvo.

40% de una nuez moscada rallada.

15 gramos de levadura química.

Pizca de sal

250 gramos de azúcar moreno.

150 mililitros de aceite de girasol.

250 gramos de zanahoria.

Para el frosty:

300 mililitros de nata para montar que esté fría.

250 gramos de queso crema.

150 gramos de azúcar glass.

1 cucharada de extracto de vainilla (opcional)

elaboración

1.- En primer lugar precalentamos el horno a 180º para que cuando tengamos lista la masa del bizcocho podamos meterla en el horno.

2.- Tamizamos la harina junto con la canela, la levadura química, la nuez moscada y una pizca de sal y lo dejamos apartado por un momento a un lado.

3.- En un bol grande, batimos los 5 huevos hasta que queden montados y agregamos el azúcar moreno para que se termine de montar. Sabremos que los huevos y el azúcar glass están bien montados cuando tengamos una crema más o menos densa.

4.- Por otro lado pelamos las zanahorias y junto con el aceite de girasol lo metemos en la licuadora para obtener un puré denso de zanahoria y aceite.

5.- Vertemos este puré de zanahorias en un bol y vamos incorporándole poco a poco los huevos montados del paso 3. Aquí tiene que quedar una mezcla bien homogénea del puré de zanahorias y los huevos montados y la mejor manera es hacerlo con una lengua pastelera e ir haciendo movimientos ondulatorios (de abajo hacia arriba)  para que así entre el mayor aire posible mientras estamos mezclando las dos elaboraciones.

6.- Una vez hemos mezclado bien esas dos elaboraciones procedemos a añadirle la harina que teníamos apartada del paso 1. Aquí es importante ser paciente e ir incorporando la harina por capas. Esto significa que ponemos una capa de la mezcla de harina sobre la masa y la incorporamos bien con la lengua mediante los mismos movimientos ondulatorios. Así, vamos incorporando capa a capa hasta gastar toda la mezcla de harina.

7.- Una vez tenemos bien incorporada la masa con la mezcla de harina, la vertemos sobre el molde que previamente ha sido engrasado con mantequilla y espolvoreado con un poco de harina, para que luego no se pegue.

8.- Introducimos el molde con nuestro bizcocho en el horno a 180º durante 45 minutos o hasta que al introducir en él un cuchillo salga completamente limpio.

9.- Cuando lo saquemos del horno que ya esté listo, lo dejaremos reposar hasta que se enfríe por completo y lo podamos desmoldar y partir por la mitad.

10.- Para cortarlo por la mitad, el mejor consejo que os puedo dar es poner una fila de palillos, alrededor del bizcocho y con un cuchillo de sierra grande (el de cortar el pan) lo vamos cortando suavemente a la altura que nos marcan los mondadientes.

Una vez tenemos ya enfriado el bizcocho es hora de ponernos con el frosty que le incorporaremos tanto a la capa intermedia como en la cúspide del bizcocho y los laterales.

11.- Para comenzar a hacer el frosty, pondremos los 250 gramos de queso crema en un bol y con 75 gramos de azúcar glass, batimos intensamente con las varillas hasta que quede cremoso y sin ningún grumo. Aquí si lo deseas puedes añadirle una cucharadita de extracto de vainilla para darle un poco más de sabor al frosty y lo volvemos a batir para que quede todo bien integrado e insisto, sin ningún grumo.

12.- Por otro lado, y en un bol que esté frío, podemos enfriarlo previamente en el congelador y que enfríe. Este es un pequeño truco muy útil a la hora de montar nata. Si el bol en el que lo hacemos está frío y la nata está bien fría, será más fácil de montar. Montamos la nata y cuando la tengamos a punto de estar montada le añadimos los 75 gramos de azúcar glass y terminamos de montar.Sabremos que está perfectamente montada cuando al subir las varillas se quede una espiral de la nata hacia arriba.

13.- A continuación incorporamos la elaboración de la nata montada a la elaboración que hicimos previamente del queso crema. Lo vamos incorporando poco a poco con una lengua pastelera para que queden bien mezclados y les entre aire mientras los mezclamos.

14.- Una vez lo tengamos bien integrado, procedemos a montar nuestra tarta de zanahoria. En primer lugar tenemos la primera mitad del bizcocho que será nuestra base. Sobre ella ponemos la mitad de nuestro frosty, y lo tapamos con la parte de arriba del bizcocho. Sobre él, ponemos el resto del frosty que nos queda y lo repartimos tanto por encima como por los laterales.

15.- Una vez que tenemos nuestra tarta con el frosty lo metemos a reposar en la nevera durante 15 minutos…¡y estará lista para comer!


#Fuckgenderroles o como romper los estereotipos de género en Internet

Se acerca el 8 de marzo, que, como todos y todas a estas alturas debéis saber, es el día en que todo el mundo recuerda que las mujeres deberían son iguales, en derechos y oportunidades, que los hombres. Como cada año, son miles las acciones que desde distintas organizaciones internacionales, nacionales y feministas, entre otras, se ponen en marcha para celebrar el Día internacional de la Mujer. Nosotros, después de bucear mucho por el ciberespacio, nos quedamos con esta: #fuckgenderroles.

Gifs contra
la desigualdad

Los estereotipos de género son ideas preconcebidas acerca de cómo deben comportarse hombres y mujeres. Limitan nuestra libertad, nuestra expresión y nuestro desarrollo como personas. Por eso, la gente de Digital Fems ha decidido poner en marcha una campaña que combina reflexión, humor e información para llamar la atención sobre la todavía persistente desigualdad entre hombres y mujeres.

más mujeres, más igualdad

Digital Fems, una organización sin ánimo de lucro destinada a dar visibilidad a las mujeres en los ámbitos tecnológicos, reflexiona acerca de qué aporta la mujer en entornos tecnológicos, y pone en marcha mecanismos que ayuden a generar modelos visibles para aumentar la presencia de más mujeres en entornos tecnológicos y digitales. La iniciativa #Fuckgenderroles (qué le den a los roles de género) pide a hombres y mujeres que  creen memes, ya sea un gif animado o una imagen estática que visibilice los estereotipos de género y lo publiquen en Instagram o Twitter con el hashtag #FuckGenderRoles.

La campaña finaliza el 2 de abril, así que todavía tienes tiempos de compartir el tuyo. Por el momento te dejamos algunos de los que ya se han publicado:


La Peregrina, la actriz y Las Perlas

Se cuentan muchas historias sobre La Peregrina, pero la verdadera es la que les voy a contar yo hoy. El que habla es un hombrón medio chombo (“es por parte de mi padre”, dice). Se acaba de sentar a nuestro lado. Así, sin más, sin encomendarse a Dios ni al diablo. Solo deja caer su generoso cuerpo en el apretado espacio habilitado en uno de los asientos externos del ferry que nos lleva hasta isla Contadora, en el archipiélago de Las Perlas. Con permiso, dice, donde caben dos, caben tres. Nos ha visto, sin duda, pinta de turistas.

Hay quien dice que el rey Alfonso XIII, el bisabuelo del actual Rey de España, le regaló a Victoria Eugenia, su mujer, La Peregrina allá por inicios del siglo XX. Pero eso es absolutamente falso. La mejor perla que nunca se haya visto en el mundo salió del fondo del mar “de esas islas que ven allá a lo lejos para hacer un laaaargo viaje”, dice el hombrón arrastrando las vocales a la vez que retira su mirada de nosotros para depositarla en el mar. “Pero nunca acabó en el cuello de la reina hemofílica que sembraría la peste sanguínea en aquella casa real”, sentencia.

una perla muy especial

 

“Muchos tumbos dio esa roquita, aunque su nombre no le viene de ahí, sino por lo rara, caprichosa y especial que es”, continua. En aquel entonces los indígenas de la zona empleaban su tiempo básicamente en bucear para extraer perlas que eran luego utilizadas como ornamento y trueque. Las perlas más famosas del mundo fueron extraídas de estas aguas. Entre ellas, La Peregrina, que le fue entregada a los españoles en señal de vasallaje por el cacique de la Isla de las Perlas en 1515.

Única por su tamaño, en forma de lágrima o de pera, su brillo nacarado y su espectacular color, la perla asombró a Vasco Núñez de Balboa, quien por entonces había divisado por primera vez, desde un lugar de la costa cercano a la actual ciudad de Panamá, el Mar del Sur. “Este mismo en el que nos encontramos”, dice señalando con el índice al agua revuelta por el bamboleo de la embarcación.

La isla de los
famosos

El ferry va perdiendo velocidad. Nos aproximamos a la costa. Ha transcurrido ya la hora y cuarenta minutos que dura el trayecto de poco más de 40 millas (unos 74 kilómetros) desde que zarpamos desde el Balboa Yacht Club en el Caseway de Amador, en la capital.

Luis Carlos se presenta y nos dice que es un apasionado de la historia. Estamos llegando a Contadora. ¿Van a estar muchos días?, pregunta nuestro cronista de viaje espontáneo. Y sin esperar respuesta nos suelta “la isla es bien pequeña por lo que seguro nos volvemos a encontrar un día de estos y les acabo de contar el cuento verdadero de La Peregrina. Un placer”, y desaparece.

Descendemos del ferry a una lancha que nos acerca a playa Galeón. A unos metros de la orilla toca mojarse los pies en unas aguas cristalinas verde turquesa, más propias del Caribe que del Pacífico, y caminar hasta la arena.

Aunque el café de Playa Galeón ya está abierto, decidimos echar a andar carretera arriba destino a nuestro hospedaje. A pocos metros encontramos la pista de aterrizaje, 645 metros, justo el ancho de la isla. Este es el único aeropuerto y al que llegan los vuelos desde Panamá (unos 20 minutos de trayecto).

Apenas son las 9 de la mañana y el sol ya pega duro. Decidimos alquilar un carrito de golf en la agencia de viajes Coral Dreams ($40), situada a la par del aeropuerto, justo al inicio de la subida en dirección a Playa Caracol, una de las 11 playas paradisíacas con que cuenta la isla.

Dejamos nuestras maletas en la habitación y corremos (es un decir) a visitar Playa Cacique. La carretera nos deja muy cerca de esta pequeña cala desde la que, entre junio y octubre, no es difícil avistar alguna ballena jorobada. Panamá es el único lugar en el mundo donde llegan miles de estas ballenas, tanto del hemisferio norte como del sur, a reproducirse y dar a luz.

En la tarde, y después de una merecida siesta, dudamos entre visitar Playa Las Suecas, la única playa nudista de la isla, y probablemente de todo Panamá, o Playa Ejecutiva. Nos decidimos, y no por cuestiones morales, por esta segunda.

tiempos de gloria

En otros tiempos, a Contadora solían llegar actores y actrices de renombre mundial, como John Wayne o Mario Moreno Cantinflas, o cantantes como Julio Iglesias. Símbolo del lujo tropical durante las décadas de 1970 y 1980, también potentados y políticos se dejaban caer por la isla. Allí, por ejemplo, se bañaron los Kennedy y se encontraron en su momento Gabriel García Márquez y el general Omar Torrijos. En la mansión del expresidente panameño también estuvo Jimmy Carter durante las negociaciones de los tratados de la devolución del Canal de Panamá.

Muchos presidentes de países vecinos como Alfonso López Michelsen, de Colombia; Carlos Andrés Pérez, de Venezuela; o Daniel Oduber, de Costa Rica, recalaron en la isla como huéspedes de Torrijos y Gabriel Lewis Galindo el “descubridor” moderno -y por casualidad- de este paraíso. Al parecer, el yate de Lewis Galindo se averió frente a Contadora. El empresario y diplomático panameño quedó tan prendado que decidió comprar al gobierno las 110 hectáreas de isla en 1968 para construir una gran mansión y, a su vez, impulsar su desarrollo turístico e inmobiliario de lujo.

Años más tarde, en 1980, el último Sha de Persia, Mohammad Reza Pahlavi, se exilió junto a su esposa Farah Diba, en la isla tras el triunfo de la revolución islámica en Irán. En Punta Lara, otra de las mansiones de Lewis Galindo, vivió de prestado el Sha durante unos años.

La mayoría de los famosos que pernoctaban en la isla lo hacían en el Hotel Contadora. De estilo colonial francés y construido con maderas nobles, del lujoso resort apenas queda su recuerdo y los escombros del imponente edificio que fue: 365 habitaciones, además de casino, centro de convenciones y otra multitud de servicios. Sus restos, como los del catamarán Las 7 Perlas, que en los tiempos gloriosos transportaba a los turistas, se pueden ver en playa Larga.

Se hizo la noche. Terminada la pizza que nos pedimos de cena en el restaurante Casa Tortuga, decidimos estirar un poco más la velada con un salami de chocolate al que acompañamos, después del café, con un par de roncitos. En esas estábamos cuando vimos aparecer a Luis Carlos, nuestro improvisado guía. “Vieron, ya les dije que nos encontraríamos de nuevo”.

“¿Dónde nos habíamos quedado?”, pregunta tras sentarse a nuestra mesa. Ah, sí, responde sin esperar respuesta, en Vasco Núñez de Balboa.

Una perla
de leyenda

La leyenda (“la real, la que yo les estoy contando, eh”, insiste el hombre) cuenta que la extraordinaria perla sería comprada allá por el siglo XVI por un comerciante español, al que a su vez se la adquirió el gobernador, que luego se la vendió a la bella emperatriz Isabel I de Portugal, esposa de Carlos I. Tiziano, el pintor renacentista italiano, la retrató en un cuadro que todavía hoy se conserva en el Museo del Padro de Madrid.

La Peregrina la heredó luego el hijo de ambos, Felipe II. El prudente, como se le conocía, se la ofreció a su esposa María Tudor. “A la segunda esposa de este rey le encantaba lucir perlas”, continua con una media sonrisa en su boca nuestro inopinado acompañante. “La mujer inglesa entendió que, a su muerte, esta y otras joyas debían quedar en el país que la hizo reina. Y así se conservó en España durante generaciones de monarcas y la lucieron varias reinas -algunas retratadas con la perla maravillosa por Velázquez, el famoso pintor español- hasta que Napoleón Bonaparte decidió invadir la Península Ibérica”.

“¿Cansados?”, pregunta Luis Carlos, al que no se le echan sus 58 años (segundo dato que conocemos de él). El día ha sido largo: playa, sol, playa…y mañana nos espera una ruta por varias de las más de 220 islas e islotes que componen el archipiélago. “Vayan a descansar”, dice apurando su ron, “seguro que volvemos a tropezarnos y les acabo de contar la historía verídica de La Peregrina”.

Apenas sale el sol y ya estamos de nuevo en Playa Galeón. Nuestra barca nos espera (el tour de hoy también se puede hacer en yate o velero, el alquiler completo ronda los mil dólares, pero el presupuesto no nos da para tanto). Partimos hacia Saboga, la isla más cercana a Contadora y segundo polo de atracción turístico del archipiélago. En el camino recorreremos y pararemos en las islas Boyarena, Mogo-Mogo y Chapera, y en varios islotes con playas vírgenes, de arena blanca. Haremos snorkel en sus aguas cristalinas y podremos apreciar la belleza y riqueza de su fondo marino.

napoleón la llevo a francia

Nos apetecería poder acercarnos también hasta la isla del Rey, la más grande del conjunto y la segunda más grande Panamá después de Coiba. O a la isla San José, un paraíso privado donde se ubica el hotel de lujo Hacienda del Mar. Situada a unos 90 km. de la ciudad de Panamá y cercana al área conocida como los Explosivos, en los alrededores de esta isla el fondo del mar baja precipitadamente hasta una profundidad de más de 9000 pies, por lo que es ideal para practicar la pesca submarina. Decidimos que, en un próximo viaje, tomaremos el avión para acercarnos a conocer la isla más meridional del archipiélago.

Comienza a caer la noche cuando estamos de regreso en Contadora. Iremos a cenar unos mariscos a Gerald’s, el bred & breaksfast más conocido de la isla, según cuentan. Quizás nos topemos de nuevo con Luis Carlos.

Domingo. 2:30 PM. Acabamos de almorzar en el café de Playa Galeón, desde donde vemos llegar el ferry que nos devolverá a Panamá. Luis Carlos no apareció la pasada noche. Quizás no lo volvamos a ver.

Ya a bordo, el ruido constante y monótono del motor del ferry nos obliga a dar más de una cabezada. En una de esas, oímos una voz conocida. “¿Qué, amigos, dispuestos a escuchar el final de la historia?” Es, por supuesto, Luis Carlos.

“En 1808”, continua su relato nuestro enigmático historiador, “Bonaparte acabó llevándose a Francia todas las joyas reales españolas, incluidos los 71 quilates y medio de La Peregrina”. Según nos cuenta se la regaló a su esposa Julia Clary. Tras su separación la perla la heredó su hijo Luis Napoleón-Bonaparte. Una vez derrocado, éste se exilió en Inglaterra, donde vendió La Peregrina al marqués de Abercón. Más tarde, en 1914, la compraría la firma de joyeros britranicos R.G. Hennell & Sons.

Por aquel entonces, parece que Alfonso XIII quiso adquirirla, pero no le alcanzó la plata, por lo que se hizo con una copia que le regaló a su mujer. Tras pasar por varias manos de particulares, en 1969 La Peregrina fue subastada como lote número 129 por la firma Parke Bernet de Nueva York. Se cuenta que entre los que pujaron estaba Alfonso de Borbón Dampierre, nieto de Victoria Eugenia, pero quien se llevó la joya fue Richard Burton. El actor pagó 37,000 dólares por la perla y se la regaló a Elizabeth Taylor, “a quien todavía amaba locamente”, nos dice Luis Carlos con un mohín en los labios.

Luego, la actriz mandó a la firma Cartier diseñar un collar exclusivo de rubíes y diamantes para exhibirla –también en un par de películas- colgada de él. A su muerte, en marzo de 2011, La Peregrina salió a subasta en en la sala Christie’s de Nueva York en diciembre de ese mismo año con un precio de inicio entre dos y tres millones de dólares. El comprador final pagó la friolera de 11.8 millones, récord en una subasta, por la mítica y viajera joya.

“¿Y quién la compró?”, preguntamos a Luis Carlos. “Nunca se ha conocido el nombre del comprador”, responde mirando con tristeza al horizonte como tratando de obtener una respuesta. “Llegamos a Panamá”, dice al cabo de unos segundos. Estamos embocando el embarcadero del Balboa Yacht Club. A nuestra izquierda, un buque va saliendo del Canal.

Comienza a caer la tarde sobre la ciudad. Buscamos con la mirada a Luis Carlos, para despedirnos pero, como en el viaje de ida es como si, de repente, se lo hubiera tragado el mar. Quizás nos lo volvamos a encontrar. Quién sabe.

Nos llevamos a casa el recuerdo de este apasionado de la historia y su relato de La Peregrina, la perla más asombrosa y viajera del mundo, que salió un día de hace cinco siglos de las aguas del archipiélago de aguas cristalinas y turquesas al que, seguro, regresaremos pronto.


Graffitis por los derechos de la mujer

Son mujeres, son árabes, tienen voz, su mirada también cuenta, y el arte es la herramienta que utilizan para transmitir lo que sienten. Su cruzada es graffitera y se conoce como Women on Walls (WOW): pintan paredes que hablan de ellas. Todo comenzó en Egipto durante lo que se conoció como la Primavera Árabe y continúa hasta hoy. El movimiento no ha parado, sigue su rumbo impulsado por la razón, algo natural si consideramos que hay mucho que hacer y decir en países en los que la mujer permanece en silencio, amordazada por siglos de incomprensible dominio masculino.

imágenes potentes

El graffiti, una de las manifestaciones artísticas más extendidas en el mundo cuando se quiere propagar sentimientos de protesta, difundir mensajes de rebelión política, llegar a la gente a través imágenes potentes pintadas en muros, fue un recurso poderoso en el Egipto del 2011, más concretamente a partir del 25 de enero, cuando la revolución provocó la renuncia del presidente Hosni Mubarak tras 28 años de Gobierno. En aquella época, las paredes del país se llenaron de pintadas satíricas, de burlas a los líderes políticos y militares, de murales con figuras faraónicas y bíblicas invitando a la gente a reconectarse con un pasado glorioso. Aquellos graffiteros eran mayoritariamente varones, pero con el paso del tiempo, y con cierta timidez, apareció el proyecto Harimi (antecesor de Women on Walls), que concedió más presencia a la figura femenina, otorgándoles una mayor visibilidad en los espacios públicos, conquistando aquellas paredes que hablaban a través del color, la imaginación, la creatividad y el realismo más crudo.

Tratadas como
objetos sexuales

Pero no fue fácil. Las mujeres continuaron siendo excluida de los procesos políticos, eran atacadas violentamente en espacios revolucionarios como la plaza Tahrir, y tratadas como meros objetos sexuales gracias al estereotipo imperante que las considera inferiores al hombre. Fue entonces cuando nació Women on Walls, con el objetivo de educar al público sobre la situación de las mujeres árabes y promover sus derechos utilizando como plataforma el arte urbano.

Mia Gröndahl, periodista sueca y documentalista de arte callejero, y Angie Balata, gestora local del proyecto fueron las que iniciaron la aventura con un libro explicando este incipiente fenómeno. Así nació WOW. En abril de 2013, cerca de 40 artistas participaron en campañas en El Cairo, Alejandría, Luxor y Monsoura, comenzando a dar forma al movimiento de las mujeres árabes graffiteras que, por fin, tenían el valor de hablar después de tanto silencio. El programa incluía la organización de talleres en la localidad de Anafora, donde se analizaban temas sensibles relacionados con problemas de género y cómo llevarlos a las calles. Posteriormente, los artistas regresaban a sus ciudades para diseñar piezas en las que reflejaban lo aprendido.

la voz de la mujer

Hace unos años se llevó a cabo la segunda edición y el movimiento comenzó a expandirse por la región. Aquel mismo año, WOW, en colaboración con el teatro Al Balad, organizó el primer festival de arte urbano en Amman (Jordania) bajo el lema “ Del miedo a la libertad”. Veinticinco artistas graffiteros de Egipto, Jordania, Catar, Bahrain, Palestina, Yemen y Siria pintaron el muro más largo de Oriente Medio en apoyo a las mujeres y sus derechos.

El proyecto continúa consolidándose, ya no se trata de un ensayo idealista, es la voz de la mujer de esa región del mundo que se revela en forma de inspiración artística. No las verás nunca pintando solas, porque temen el acoso al que aún están expuestas. Las encontrarás encaramadas en escaleras, andamios, grúas, lanzando su mensaje a la sociedad, esa sociedad que las mantuvo ocultas detrás de las mismas paredes que ahora ellas pintan con optimismo.


La historia de la mujer que creó la computación

Lamentablemente, la mujer siempre ha tenido un papel secundario en el entorno científico, un mundo que los hombres se han empeñado en blindar. Pero más allá de Marie Curie, Rosalind Franklin, Susan Jocelyn Bell Burnell o Jane Goodall hay una mujer, Ada Lovelace, que fue una pionera en la computación hace 200 años.

El origen de la computación se remonta al siglo XIX, y la culpable fue Ada Lovelace, una mujer nacida en Londres hace ahora dos siglos. Lovelace fue la creadora de una máquina analítica mecánica que permitía calcular cualquier función algebraica y almacenar números. Fue la primera programadora de la historia.

Creó la máquina
analítica

Luego, en los años 40 del siglo XX aparecería una máquina llamada Colossus. este artilugio fue uno de los primeros dispositivos calculadores electrónicos usado por los británicos para leer las comunicaciones cifradas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. Esta computadora prehistórica cambió el curso de la contienda.

Más tarde muchas marcas comenzarían a disputarse el trono de haber creado la primera computadora personal. Olivetti Programma 101 (1965), Apple II (1977), el ZX Spectrum (1982), el Commodore 64 (1982), pero la mayoría coincide en que fue un 12 de agosto de 1981, cuando IBM, lanza al mercado, su IBM 5150 que costaba $1,565 dólares y tenía 16KB de memoria.

El trabajo de aquella científica del siglo XIX fue olvidado por muchos años, dándole un papel de transcriptora de las notas del científico Charles Babbage. Hoy se reconoce a Ada como la primera persona en describir un lenguaje de programación interpretando las ideas de Babbage, pero reconociendo la originalidad de sus aportes a la programación informática.


Rutas a pie para el fin de semana

La diversidad del territorio panameño permite escalar una montaña, visitar un lago, bañarse en un río o estar en el mar ¡en tan sólo un fin de semana! Y qué mejor manera de conocer las riquezas naturales de un país que caminando. El senderismo es una actividad ideal que puedes realizar en casi cualquier lugar, por el día o por la noche, en la playa o en la jungla, solo hay que proponérselo, porque los lugares te los damos nosotros.

Un monumento
natural

Declarado área prioritaria para la conservación en 1987 y monumento natural en 2001, el Cerro Gaital forma parte de las Tres Marías, ya que se encuentra en medio de Cerro Pajita y Cerro Caracol. Es el más alto de los tres e incluso el más alto del Valle de Antón, en la provincia de Coclé, con una elevación de 1,185 metros sobre el nivel del mar. Esta área protegida de 335 hectáreas situada a unos 120 km de la ciudad capital, cuenta con diversos senderos en los que tendrás la oportunidad de interactuar con la naturaleza en todo su esplendor. Como dato curioso, el Cerro Gaital es el hábitat natural de la rana Dorada, tristemente en peligro de extinción. Para mayor información de precios y cómo llegar en: www.elvalle.com.pa

¡Al
Picacho!

El cerro Picacho es una montaña de 1,085 de metros de altura sobre el nivel del mar localizada al oeste de Panamá, en el distrito de San Carlos. El camino hacia el Picacho tiene algunos tramos fáciles, pero a medida que vayas avanzando encontrarás partes dónde sólo te cabrán los pies. Por eso, es importantísimo que al realizar este tipo de sendero te acompañes de un guía que conozca el lugar, ya que no cuenta con señalizaciones. Te aseguramos que valdrá la pena y disfrutarás de una vista increíble. Una vez desciendas, no olvides pasar por La Laguna, el sitio perfecto para terminar tu trip del día y darte un baño. Información de guías y costos: www.caminandopanama.org

A tiro de piedra de
la playa

El cerro Picacho es una montaña de 1,085 de metros de altura sobre el nivel del mar localizada al oeste de Panamá, en el distrito de San Carlos. El camino hacia el Picacho tiene algunos tramos fáciles, pero a medida que vayas avanzando encontrarás partes dónde sólo te cabrán los pies. Por eso, es importantísimo que al realizar este tipo de sendero te acompañes de un guía que conozca el lugar, ya que no cuenta con señalizaciones. Te aseguramos que valdrá la pena y disfrutarás de una vista increíble. Una vez desciendas, no olvides pasar por La Laguna, el sitio perfecto para terminar tu trip del día y darte un baño. Información de guías y costos: www.caminandopanama.org

Foto: Nick Kane on Unsplash