Es el punto más buscado y esquivo del planeta. Gracias a él conseguimos orgasmos supersónicos que nos hacen convulsionar y nos dejan desencajadas. Está catalogado como uno de los grandes descubrimientos del siglo XX, pero los científicos no se ponen de acuerdo respecto a su autenticidad.

Aunque muchas mujeres constatan que es una realidad, otras afirman no haberlo sentido en sus carnes. Asegurar que está ahí es como decir que Dios existe ¿cuestión de fe? Yo hoy he hablado con el Punto G. ¿No me creen? No hace falta, la entrevista es apta para crédulos y para escépticos.

Lola G.: ¿Por qué se llama usted .G?
Punto G.: Me llamaron G por mi descubridor el Sr. Ernst Gräfenberg que me encontró por casualidad hace 70 años mientras estudiaba la uretra. Pero no me hable de usted…..puedes tutearme

L.G.: Ok, creo que entonces la siguiente pregunta es obvia, ¿Existes de verdad o eres un mito?
P.G.: Si, existo. Aunque la pregunta no debes hacérmela mí. Tienes que hacértela a ti misma. ¿Tú crees que me has encontrado?

L.G.: Bueno….yo si, pero ¿ qué ocurre con las lectoras y lectores que no?
P.G.: Deben dedicar tiempo a relajarse, explorarse y encontrarme. Hace años se realizó un estudio con gemelas idénticas, el 50% pensaba que poseía este punto, el 50% restante, creía que no. Dudo que la mitad fueran unas farsantes. Hay quien nunca ha estado en el cielo, pero me parece injusto decir que el cielo no existe porque no hayas estado.

L.G.: Ok, pero ¿ que ocurre con las mujeres que aún explorándose no te encuentran? ¿Que pidan ayuda?

P.G.: Hay que tener paciencia. Se pueden necesitar unas cuantas sesiones hasta dar conmigo. Lo ideal es encontrarme mediante la masturbación, y luego, cuando ya sepan como manipularme, se lo pueden explicar a sus parejas.

L.G.: Algunas investigaciones afirman que no hay evidencia científica de tu existencia. ¿Qué tienes que decir a eso?

P.G.: A mi favor he de decir que The Journal of Sexual Medicine ha documentado que estoy ubicado en la zona uretrovaginal. Para dar conmigo tienes que tumbarte, introducir el dedo 5 centímetros frente a la pared anterior de la vagina y moverlo como si estuvieras llamándome, ¡ahí me encontrarás en forma de pequeño bulto rugoso!

L.G.: ¿Así de fácil, te llaman y apareces?

P.G.: Bueno…si no estás excitada no vas a encontrarme, es más, la práctica te puede causar dolor. Solo aparezco cuando la mujer va completamente arrecha. Yo no soy como el clítoris que está ahí siempre.

Si no estás excitadano me encuentras

L.G.: Por cierto……¿Qué tal te llevas con él clítoris?

P.G.: Bien. Él cree que lo mío es puro marketing pues cada día nacen más puntos, el A, el U, el K, todo un alfabeto. Pero yo no soy celoso, a fin de cuentas los dos nos dedicamos a lo mismo, a dar placer.

L.G.: Pero, ¿proporcionas de verdad un placer tan intenso?

P.G.: La mayoría los puntos del cuerpo son placenteros, querida. Hay quien piensa que yo soy “lo más de lo más” pero algunas chicas se decantan por la estimulación de las paredes de entrada de la vagina, otras sienten más placer cuando el pene roza un lado del cuello del útero, mientras que algunas definitivamente se inclinan por la estimulación del clítoris. Por fortuna si aunamos nuestras fuerzas el resultado puede ser…….alucinante.

L.G.: Algunos médicos sostienen que el punto G es parte del clítoris. ¿Es eso cierto?

P.G.: Ni lo corroboro ni lo desmiento. Algunos científicos creen que soy la extensión del clítoris en el interior de la vagina (algo así como la base del pene en el hombre). También hay quien dice que soy el eje interno de la vagina y el clítoris.

L.G.: ¿Y lo de la eyaculación femenina es cosa suya?

P.G.: Sí, se produce gracias a mi estimulación. Pero cuidado, porque en torno al tema hay una mezcla de fetiche y confusión. Mientras que en las películas porno las actrices expulsan este líquido de forma muy exagerada y visual, en la vida real algunas mujeres se sienten acomplejadas porque piensan que se han orinado. He de aclarar que las eyaculaciones solo se producen a veces, y no siempre “a chorro”. Y por supuesto, aunque la sensación sea parecida a la de que te estás “haciendo pis” , no lo es, pues se trata de un líquido incoloro e inodoro similar al semen.

L.G.: ¿Crees que se ha montado un poco de negocio en torno a ti?

P.G.: ¿Solo un poco? He conocido a ginecólogos que cobran a sus clientas por localizarme mediante ecografía, a cirujanos plásticos que inyectan ácido hialurónico para hacerme más grande, hipnosis para acceder a mí vía sugestión. ¡Pero si hay incluso aplicaciones para el celular!

L.G.: ¿Y qué pasa con el hombre? ¿Tiene punto G?

P.G.: Es menos conocido que el de la mujer, pero claro que existe. Está ubicado en la próstata y podemos encontrarlo a través del ano, a unos pocos centímetros de la entrada en dirección al pene. Pero eso para otra entrevista, si te parece quedamos un día con tu novio, y os lo cuento.

L.G.: Hecho. Hasta pronto….

Foto: Laura Ockel en Unsplash