En medio del Atlántico, a medio camino entre África y América, se encuentra Tristán de Acuña, un archipiélago perteneciente al territorio de británico de ultramar de Santa Elena, Ascensión y Tristán de Acuña. En este remoto lugar del sur viven 246 personas. Ninguna, según los últimos datos facilitados por la OMS, ha dado positivo en Coronavirus.

Tampoco ninguno de los habitantes de la isla de Santa Helena, el lugar habitado más cercano a 2173 kilómetros al norte y del que Tristan de Acuña depende administrativamente. Este remoto territorio se ha convertido en uno de los 29 países o territorios de los 230 que hay en el mundo libre de Covid-169, según Reuters.

El pub mástranquilo del mundo

Tristan de Acuña cuenta con cuatro pequeñas islas. La principal, de unos 98 km², tiene un relieve muy montañoso debido a su origen volcánico. En la única zona llana de la costa noroccidental, denominada The Hillpiece, se encuentra Edimburgo de los Siete Mares, la capital administrativa y el único lugar con vida humana.

La isla fue descubierta en 1506 por el navegante portugués Tristão da Cunha. A partir de 1816, tras la anexión por la Corona Británica, comenzó a estar habitada de manera estable por granjeros descendientes de una de las siete familias que la colonizaron.

A este remota isla británica que ha sido base de piratas y de expediciones de la ruta de las Indias solo se puede llegar en barco, y eso después de navegar entre 7 y 18 días, dependiendo del tipo de embarcación utilizado. Además, desembarcar supone otra aventura: acantilados de más de 600 metros de altura rodean la isla. Eso sí, cuentan con un pub, el Albatross bar, que se ha convertido en el bar más remoto y libre de Covid-19 del mundo.

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