El plástico del futuro se fabricará con frutas

Según varios expertos en cambio climático, el agujero de la capa de ozono está disminuyendo por primera vez en años. Sus estudios señalan que en la última década el tamaño ha aumentado y disminuido de forma aleatoria, y que la causa está más relacionada con fenómenos meteorológicos naturales que con la reducción de gases de efecto invernadero a la atmósfera, así que poco hemos avanzado. Por otro lado, la reducción de la capa de hielo del Ártico es otro serio problema que, lejos de solucionarse, empeora rápidamente. Un estudio de la Universidad de Massachusetts advierte de que el hielo de esta zona de la Tierra se está derritiendo más rápido de lo esperado, y que el nivel del mar cuando acabe este siglo podría subir entre 46 y 86 centímetros, más que lo pronosticado por las Naciones Unidas hace apenas tres años.

Es ahora o
nunca

Dicen los expertos que es el momento de tomar cartas en el asunto, que es ‘»ahora o nunca» y que si no se remedia la situación pronto será irreversible. En ese «ahora o nuca» se enmarca la investigación de tres estudiantes mexicanos de entre 17 y 18 años, Aranza Meza, Israel Hernández y Edmundo Balderas. Según recogía recientemente el diario El País, estos jóvenes han creado un bioplastico experimental a partir de la cáscara del guineo/banano/plátano. La idea surgió en la cocina de Aranza Meza inspirada en el proyecto de una estudiante turca de 16 años, Elif Bilgin, que ganó un premio de ciencia internacional.

Meza y sus amigos se colaban en el laboratorio de su escuela después de clases, hasta que consiguieron lo que buscaban: un plástico biodegradable hecho a base de cáscaras de guineo/plátano. Los tres estudiantes acaban de terminar la secundaria en el Bachillerato Santiago de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), y han hecho todo esto con conocimientos básicos en química. Ahora participarán en el London International Youth Science Forum, del 27 de julio al 10 de agosto en Londres (Inglaterra).

Como curiosidad los jóvenes han gastado solo 14 pesos mexicanos (75 centavos) producir el plástico, aunque de momento el material obtenido no es muy fuerte, ni resiste al agua. De moemnto siguen avanzando con el proyecto, buscando inversores y esperan contar conseguir más apoyo al presentar su proyecto en Londres.

El plástico creado por estos estudiantes puede descomponerse en un mes, por lo que sería perfecto para elaborar productos desechables (cajetas, cubiertos, vasos, cartuchos, etc) que llenan las playas de medio mundo, y en esto, Panamá, tampoco es una excepción.

Foto: Moritz Kindler


Una historia de piratas en Panamá

Corría el año 1502 cuando Cristóbal Colón inició su cuarto viaje al Nuevo Mundo. Tras varios días de recorrer el litoral de aquellas extrañas tierras, aguantando fuertes oleajes y vientos imposibles, llegó a aquella bahía, protegida de una pared rocosa en forma de herradura y rodeado de una exuberante naturaleza. Una bahía de piratas.

Después de navegar con tantas inclemencias, el 2 de noviembre de dicho año, llegó a este rincón resguardado de aguas tranquilas que fue inesperado y, a la vez, asombroso para él, por lo que decidió llamarlo Porto Bello, pues se trataba de un perfecto puerto natural.

La recosntrucción de
Portobelo

Poco tiempo después de 1502, concretamente en 1510, el explorador y conquistador español Diego de Nicuesa fundó el pueblo de Nombre de Dios, unos kilómetros más al este de la bahía descubierta por Colón, que supuso uno de los primeros asentamientos fundados en América, y que a día de hoy, es la ciudad más antigua fundada en la América continental por los europeos, todavía habitada. Este poblado caribeño supuso el primer puerto de la Flota de Indias española, quienes se dedicaban al transporte del oro que recogían, en su mayoría, en Perú.

una historia de piratas

Tras ver que Nombre de Dios era un lugar en el que las altísimas temperaturas, los terrenos bajos, y la humedad constante, asolaban a los europeos, poco habituados a estas condiciones, se vieron obligados a luchar cada día con el avance de la vegetación y la abundancia de mosquitos. El hecho de que el pirata Sir Francis Drake, destruyera en el año 1572 la anterior población de Nombre de Dios, facilitó al conquistador español Francisco Velarde y Mercado, a completar la tarea, que ya estaba en proceso, de fundar la ciudad de San Felipe de Portobelo, en honor al rey de la corona española Felipe II.

Sir Francis
Drake

En cuanto al corsario Francis Drake, uno de los más afamados piratas de la historia, fueron dos incursiones las que hizo en Panamá. En ambas ocasiones no logró el objetivo de hacerse con el puerto de Portobelo para que la armada inglesa le arrebatara estas tierras a los españoles. En la primera de sus incursiones llegó a hacerse durante un breve espacio de tiempo con el pueblo Nombre de Dios que posteriormente le volverían a arrebatar y se marcharía con sus hombres y sus embarcaciones a un islote cercano para, desde ahí, llevar a cabo pequeñas misiones, sobre la navegación que entraba o salía del puerto. Fue en una de estas incursiones en la que consiguió hacerse con una pequeña embarcación que transportaba vino a Cartagena de Indias, así como también caen en sus manos dos fragatas españolas que llevaban cargamento y municiones.

Sin ninguna duda, el mayor golpe que consigue dar el pirata Sir Francis Drake en aguas caribeñas fue cuando, en una nueva operación de merodeo, ve acercarse, a través de las lomas cercanas a Nombre de Dios, un grupo de mulos cargados, procedentes de Ciudad de Panamá, a quienes cogieron desprevenidos en su ataque. El botín: un importante envío de plata y oro que había desembarcado en Panamá y debía reembarcarse en Nombre de Dios con destino a España. Según cuenta la leyenda, fue tal la cantidad de metales preciosos asaltados que, al no poder atesorar todo en sus bodegas, Drake decidió enterrar más de doce toneladas de plata bajo las arenas de un arroyo al sur de Nombre de Dios. Tras este golpe, el pirata regreso a su Playmouth natal donde hizo una entrada triunfal.

En la segunda de sus aventuras por tierras panameñas, Francis Drake, no corrió tanta suerte. Después de participar en varias derrotas navales de la Invencible Inglesa, llegó a Panamá donde siguió acumulando derrotas frente a un pequeño grupo de tropas reales españolas. En 1596, tras estas derrotas, el pirata Drake murió a causa de fiebres y disentería y, según cuenta la leyenda, sus hombres arrojaron el cuerpo al mar en un féretro de plomo en la misma bahía de Portobelo, el cual, tras numerosas investigaciones, no se ha logrado encontrar.

Tras la destrucción de Nombre de Dios y el traslado del centro de operaciones de la corona española a San Felipe de Portobelo, esta ciudad se convirtió en el principal puerto de las Américas. En 1606 era destino de la mayoría de buques y galeones de la flota española que recogían e intercambiaban oro, plata, piedras preciosas y demás riquezas que posteriormente se embarcaban rumbo a España. La mayoría de estas riquezas, llegadas desde Perú, desembarcaban en la ciudad de Panamá, eran transportadas a través del Istmo por el Camino de Cruces, y posteriormente eran reembarcadas para mandarlas a España.

La aglutinación de riquezas, sumada a la posición estratégica de Portobelo, hizo que en esta ciudad se estableciera, desde el año 1606 hasta el 1738, una feria que duraba cuarenta días y a la que asistían todo tipo de personas para realizar el intercambio de mercancías. Este crecimiento exponencial de la bahía, también hizo que piratas, bucaneros y corsarios (sobre todo pertenecientes a la corona inglesa) pusieran a este principal puerto de la corona española en el punto de mira de sus violentos saqueos.

La sensación de vulnerabilidad en esta zona del mundo invadió de temores a los gobernadores españoles quienes decidieron fortificar la Bahía de Portobelo. Aún así, la ciudad siguió siendo sitiada en numerosas ocasiones. El primero en llegar a Portobelo, tras las incursiones de Drake, fue el pirata William Parker, quien en 1602 realizó el primer ataque a la nueva ciudad fundada. Pero sin ninguna duda, quien logró el éxito y, además, con relativa rapidez, fue el corsario inglés Henry John Morgan.

retrato del pirata henry morgan

Tras lograr un éxito rotundo durante el el ataque a la corona española en Puerto Príncipe, el pìrata Morgan seguía insatisfecho de los saqueos realizados allí y animó a su tripulación a no desfallecer prometiéndoles mayores riquezas. Era el año 1668 y, disponiendo en ese momento de una flota de ocho embarcaciones y de cuatrocientos hombres, desveló su plan de atacar Portobelo al gobernador de Jamaica en ese momento, Thomas Modyford. Sus subordinados se espantaron ante la propuesta del pirata, pero éste les aseguró que de su lado tenían el factor sorpresa logrando así convencerles. De camino a la cosa de Centroamérica se les unió otro contingente, por lo que su tropa creció a 460 hombres y nueve naves.

 

Foto principal: pintura de Samuel Scott, Wikipedia Commons

Foto secundaria: pintura de Antonio de Brugada, Wikipedia Commons


La ciencia ya puede convertir tus sueños en una película

El ser humano se ha sentido siempre fascinado por los sueños, ese laberinto misterioso al que accedemos dormidos. Todo un mundo rico en fantasías, simbolismos y enigmas que manifiestan la sustancia del que sueña. «La vida es sueño», decía Calderón de la Barca, y Jorge Luis Borges, eternamente atraído por lo onírico, planteaba la conjetura de «si la vida es soñada por alguien, o si se trata de un sueño que se sueña a sí mismo».

Sea como sea, los sueños cautivan por su jerarquía casi mágica. Hasta ahora formaban parte del ámbito fantástico del que sueña, pero gracias a la tecnología pronto podremos cambiar esa condición: verlos proyectados en un monitor, como si fuera en el cine, reproduciendo imágenes, diálogos y movimientos. Semejante maravilla se la debemos al trabajo en conjunto de la Universidad de California en Berkeley, la NASA y la Universidad de Texas en Austin, quienes actualmente son capaces de crear una película (incluso de realidad virtual) a partir de un sueño. Pongamos como ejemplo uno en el que ves a una amiga, caminas hacia ella, le dices “Hola Marta” y le estrechas la mano. Esa pequeña y simple secuencia de tu sueño ya es posible verla convertida en una corta filmación.

¿Quieres ver tu sueño
filmado?

Si en este momento estás entusiasmado con la idea, te aclaramos que llevarla a cabo no resultará ni cómodo ni económico, pero lo maravilloso sigue siendo que ya es algo factible. Para llegar a ver tu sueño filmado tendrás que entrar en un escáner por resonancia magnética, te colocarán sensores que detectan y miden tus ondas cerebrales y llevarás electrodos pegados a tu garganta, piernas, brazos y muñecas. Previamente hay que preparar un software que controle tus patrones del habla y deberás ver videos y fotos de personas y objetos de todo tipo que pueden aparecer en tu sueño. Después de esto te irás a dormir dentro del escáner, conectado a todos esos cables, y que la suerte te acompañe para soñar con algo de lo que has visto antes.

Jack Gallant, neurocientífico de UC Berkeley, valiéndose de la resonancia magnética, puede descifrar y rehacer figuras visuales (como rostros) de tu cerebro y proyectarlas en la pantalla de un ordenador. El científico comentó en una entrevista: «Estamos abriendo una ventana a las películas de nuestra mente… Imagina cómo sería entrar en la de un paciente en coma o mirar tus propios sueños en YouTube”. Y no es el único que está trabajando en este campo que ya no puede considerarse futurista.

Sí, resulta impactante. Este tipo de noticias nos recuerdan que la ciencia y la tecnología corren a toda velocidad, a veces para bien y otras no tanto, pero eso es discutible. Lo que me fascina de esta posibilidad, más allá de que sirva para fines vitales como la medicina o la psiquiatría –además de lo puramente lúdico- es poder bucear en el maravilloso mundo de nuestro inconsciente cuando se está manifestando a través de una de sus principales herramientas: los sueños. Los expertos los consideran los artificieros que desactivan la presión que ejerce en nosotros el mero hecho de vivir. Soñar es necesario, ver lo que soñamos en una pantalla ya es sublime.

Me pregunto qué pensarían Calderon de la Barca, Borges e incluso Freud si levantaran la cabeza…

Foto: Ramón Salinero


Cómo elegir el blanco perfecto

El consumo y el conocimiento sobre vino en Panamá se han incrementado notablemente en los últimos años. Pero como siempre que se comienza una actividad nueva, hay que practicar, enseñar al paladar y ensayar para saber qué estamos tomando y cuál es el mejor maridaje. La clave: encontrar un equilibrio de sabores y que el vino potencie la estructura de los ingredientes.

En esta época del año, sin lluvias y con la mentalidad en la playa y en la piscina, lo que nos apetece es tomar bebidas frías y refrescantes. Y, por qué no, un vino, principalmente los blancos, frescos y afrutados, y los espumantes, que acompañan en cualquier momento y su temperatura los vuelve irresistibles.

¿Cuáles son sus principales variedades y sus características?

Los amantes del vino blanco disfrutan con sus aromas, a veces más ácidos, frutales y otras florales e incluso con notas minerales. La temperatura de servicio adecuada de los ligeros es de 7 a 9°, y si tienen barrica, de 9 a 12°. Te contamos sobre las distintas variedades y su matices para que el paladar comience a practicar:

Sauvignon blanc

Su cultivo es popular en Napa Valley (Estados Unidos), Valle de Casablanca (Chile), en las regiones francesas de Loira y Burdeos, en Coastal Region (apelación que engloba diferentes viñedos sudafricanos) y en Marlborough (Nueva Zelanda).

Un sauvignon ligero ha sido fermentado en toneles de acero inoxidable. Es cítrico y frutal, con aromas de limón, toronja y naranja, pero también de durazno, piña, hierbas frescas y manzana verde. Su cuerpo es ligero y la acidez en boca pronunciada.

Si se trata de un sauvignon envejecido en barrica de roble, nos encontramos con un vino de más cuerpo y estructura, con notas tostadas y menor acidez en boca y nariz. Los aromas principales son: maracuyá, membrillo, kiwi, piña y hierbas aromáticas como eneldo, culantro, lemongrass y tomillo. Según el estilo, se pueden descubrir algunas notas de membrillo y almendras tostadas.

Son ideales con mariscos, ensaladas verdes y pescados blancos. El ingrediente puente principal de maridaje es el limón.

Chardonnay

Son originarios de Borgoña (Francia), en las regiones de Cote de Beaune, y en Chablis, en el departamento de Yonne, aunque desde los años 60 su producción se ha extendido a numerosos países viticultores, como los procedentes de Estados Unidos como Napa Valley y Sonoma o de las regiones italianas de Trentino- Alto Adige y Friuli.

Los chardonnay son frutales y de cuerpo ligero a medio, con fermentación en acero inoxidable y mezcla que en barrica roble tienen notas de durazno, guayaba, piña, kiwi, higos y membrillo, y algunas notas cítricas. Suelen tener menor porcentaje de alcohol que otros.

Cuando tiene una crianza media en barrica de roble, el vino tiene un estilo de cuerpo medio, con notas que recuerdan a tostados y madera. Los podemos encontrar en los chardonnay de Borgoña y suelen tener un mayor grado alcohólico. Aquellos que tienen una crianza total en roble suelen ser vinos de mayor cuerpo, concentrados en sabores, y se perciben más fácilmente las notas de madera, tostado y mantequilla tanto en nariz como en paladar.

Los chardonnay se deben tomar dentro de los cuatro años siguientes a su cosecha, aunque los de alta calidad de Borgoña pueden tener una guarda de hasta 10 años.

Para maridarlo hay que tener presente la untuosidad característica de este vino, por lo que una combinación con platos ricos en ingredientes y salsas blancas como ingrediente puente es un buen comienzo. Mariscos, pescados con más estructura, como salmón y pez espada, y carnes blancas son amigos del chardonnay.

Albariño

Es la variedad por excelencia de las Rias Baixas, en Galicia, región del norte de España. Su clima húmedo de la costa norte del Atlántico, produce un vino de creciente popularidad. De cuerpo ligero, tiene aromas característicos de durazno, notas cítricas que marcan su alta acidez y puede tener presente en algunos estilos trazas de CO2.

Es un vino altamente recomendado con mariscos y pescados blancos.

Riesling

Este vino típico de Alemania presenta diferentes estilos y nomenclaturas que se utilizan para denominarlos:

Seco, (Kabinet y Spätlese): ligeros de cuerpo, alta acidez y notas florales, bajo porcentaje de alcohol y notas minerales. Refrescantes.

Semi-dulce, (Spoätlese, Auslese): Marcados aromas a frutas maduras como manzana y pera, mamón chino y albaricoque, cuerpo ligero a medio y concentrado sabor a sus descriptores.

Dulce, (Beerenauslese, Trockenbeerenauslese, Eiswein): De cuerpo medio, es de acentuado sabor y textura en boca. Es un vino dulce para postres, ya que sus notas nos recuerdan a membrillo, miel, aromas de orquídeas y rosas.

Aunque es una variedad de origen germana, también encontramos Riesling en Austria, Alsacia (Francia), Monterrey y Washington (Estados Unidos), Clare Valley y Eden Valley, (sur de Australia). Se recomiendan maridajes de mariscos de concha (almejas y mejillones), pescados azules y carnes blancas como pollo y pavo.

Pinot Gris

Una variedad producida en países de tradición vitivinícola de Europa y América.

El pinot grigio, de origen italiano, es fresco y ligero, predomina la acidez de las frutas cítricas y no tiene crianza en roble.

El pinot gris, producido en los estados de Oregon y California, así como en Alsacia (Francia), es más estructurado y con más cuerpo, características apreciables a simple vista por su color amarillo pajizo. Puede tener o no crianza en roble, y una acidez menor, con notas de pera, durazno y algunas hierbas como orégano y tomillo.

Por sus características, se recomienda tomar únicamente con mariscos y pescados, más ligeros en el caso de Pinot Grigio, y en el caso de Pinot Gris un pescado como el salmón va bien. Si tienen aditivos o alguna salsa, que sean de acidez media.

Viognier

Más allá del sauvignon blanc y el chardonnay, esta variedad es muy popular también. Su origen se localiza en el valle del Ródano, en Condrieu, y en el departamento de Languedoc-Rousillon, en Francia, pero también es famosa su producción en California y en el estado de Virginia.

Se caracterizan por sus aromas florales, frutas como durazno y albaricoque, naranja, hierbas que recuerdan a la albahaca, tomillo y especias. Aquellos que son más frutales tienen alto porcentaje de alcohol, mientras que los que pasan por crianza en barrica, tienen marcadas carcterísticas de vainilla, miel y tostados, concentrados pero elegantes. Deja una textura cremosa en el paladar.

Combinan con mariscos, pescados como salmón y dorado, y carnes blancas. Debido a las notas florales y de durazno, el ingrediente con el que se hará un bien maridaje serán los platos que lleven frutas dulces, nueces tostadas y especias.

Gewürztraminer

Su pronunciación no es tan sencilla, pero sus descriptores nos hacen viajar a la región del Platz en Alemania y Alsacia, en Francia.

Sus estilos varían desde seco, siendo de carácter ligero, frutal (albaricoque, melocotón, piña) y de bajo contenido alcohólico; semi dulce, de mayor cuerpo y notable dulzor, notas de miel, guayaba y flores como jazmín y gardenia; y dulce, un vino de postre opulento y de gran cuerpo. Podemos descubrir especias intensas como la canela, clavo y nuez moscada.

Para maridarlo con comida, busca platos ahumados, salados, ligeramente dulces y especiados. Y por supuesto con mariscos, sushi y carne blanca de aves.

Foto: Yoko Correia Nishimiya


Mali, el preso que se enamoró de su cárcel

Hasta hace muy poquito tiempo si llegabas a la isla de Coiba, un paraíso escondido en la provincia de Veraguas, no era para disfrutar de sus aguas cristalinas y la tranquilidad de sus montañas sino para sufrir, al menos si entrabas sin uniforme. El Centro Penitenciario de Coiba era el último lugar en la tierra al que los presos de Panamá querían llegar. Para Narciso Bastidas era el primero.

Con tan sólo 22 años este joven procedente de la comarca de Guna Yala fue condenado a 17 años de prisión por homicidio. El 6 de diciembre de 1986, “dos días antes del Día de la Madre”, recuerda con tristeza, ingresó en La Modelo, una antigua y temida cárcel de Panamá, situada en El Chorrillo, de la que era imposible escapar. “Íbamos puros homicidas, no te podías fiar de nadie”.

Luego seremos
libres

Su primo había estado también involucrado en el homicidio pero apenas duró dos meses en La Modelo cuando lo trasladaron al Centro Penitenciario de Coiba por mal comportamiento. Allí trabajaba en la marina, y dado que tenía fácil acceso a los botes y a la gasolina, no tardó en tejer un plan de fuga, en el que entraba Narciso, todavía en la cárcel de la capital. “Debes llegar a la isla cuanto antes. Luego seremos libres”, le decía su primo en las notas que le enviaba desde Coiba.

Mali, como se le conoce a Narciso, era panadero en La Modelo. Desde las 4 de la madrugada hasta las 6 de la tarde hacía pan para todas las prisiones de la ciudad. Un día le dijo a su jefe, también preso y panadero, que debía hacer algo para ser castigado y enviado a Coiba. “Hicimos la película, él mismo se cortó y me acusó de haberlo apuñalado”. A los dos días Mali estaba subido en un avión, rumbo a la isla, esposado junto a El loco Brian y a otros seis castigados. Sólo él sonreía.Durante el gobierno de Omar Torrijos (1969-1981) y la dictadura de Manuel Antonio Noriega (1983-1989), la prisión de Coiba se había convertido en un campo de concentración de presos políticos y peligrosos delincuentes. “Decían de Coiba barbaridades, sabíamos que nos iban a maltratar.”

El 27 de enero de 1988 Mali pisó la isla de Coiba. Se acuerda de la hora exacta, las 3 de la tarde. Al llegar, los presos recibían la “calle de honor”: un pasillo formado por veinte policías que les asestaban palos hasta el final del recorrido. “Era su manera de decirte que habías perdido todos tus derechos”. Pero Mali llegó directo a la celda de castigo. Tardaría unos días en descubrir el horror que se vivía en aquel pedazo de tierra al que llegaban muchos más de los que salían.

En Coiba los presos estaban en “libertad”. No había ni barrotes ni cuatro paredes. Al menos no durante el día. Había 23 campamentos con unos 40 reos y siete policías en cada uno de ellos. Cada preso tenía su oficio: hacheros, macheteros, cocineros, agricultores… La sirena sonaba a las 4 de la madrugada, se aseaban y recibían el desayuno, el nazareno, unos plátanos sancochados con té aguado. A las 6 de la mañana pasaban lista y arrancaba la jornada laboral. Mali formaba parte de “los perros de la guerra”, un grupo de macheteros que limpiaban las malas hierbas para recoger yuca, plátanos y toda clase de verduras. Comían lo que recolectaban, pero sólo durante la hora de la comida. El que recogía una fruta y le hincaba el diente a destiempo recibía una dura reprimenda. También cazaban ñeques, iguanas, tortugas o recogían cambutes (marisco). “Gracias a nosotros los jefes ganaban mucha plata. Aquello era una ciudad y ellos tenían mano de obra gratis”, recuerda.

A las 6 de la tarde regresaban a los campamentos para ingresar en las celdas, donde pasaban la noche. Eran espacios cerrados pero con rotos y descosidos por todas las esquinas. Daba igual, huir no era una opción. Quienes lo habían intentado acababan siendo devorados por los tiburones que rodeaban la isla o durante el férreo castigo de los policías tras ser descubiertos.

el plan perfecto

Sin embargo, el primo de Mali parecía tener el plan perfecto. Sabía cómo robar la barca de la marina y había ido escondiendo tanques de gasolina en la arena. Tenía suficientes para llegar al continente. “Esta noche nos vamos”.

Eran ya las 12 y la marea estaba alta. Su primo lo esperaba en el puerto. Mali amarró una sábana y se guindó de ella. No podía llegar al suelo y los segundos corrían. El policía tardaba tan sólo tres minutos en dar la vuelta al campamento. Así que soltó las manos y ¡zas! sintió el cambute y el vidrio clavándosele en los pies. “Cuando traté de levantarme no podía, tenía los pies desbaratados así que me arrastré y me tiré al mar.” El puerto estaba a unos 100 metros de la celda por lo que no le costó mucho llegar al bote. Allí estaban Guaguancó, Luis Guerra, Cosita, su primo… En seguida se dio cuenta de que no podía ir con ellos, ponía en peligro la libertad de los demás. “Sigan y no se detengan, les dije”.

Regresó a la orilla y se escondió en la arena, en uno de los botes que estaban boca abajo. Era la una de la mañana, hacía frío y aún quedaban tres horas para la sirena. Apenas la oyó caminó lentamente hasta su celda mientras escuchaba el murmullo de los policías. “Se dieron cuenta de que habían robado la lancha y ¡chuleta! empezó la contadera, el patrullaje”.

Tras cinco días de búsqueda los prófugos fueron hallados en Soná, en el continente. Sólo uno logró escapar, Guerra, pero lo mataron tiempo después en la ciudad de Panamá. Según Mali, sus compañeros corrieron la suerte de haber sido capturados en tierra firme. “Si los hubieran agarrado en alta mar ellos no cuentan la historia.” Coiba se había convertido en la isla sin ley. Si no seguías las normas, desaparecías.

El castigo
fue cruel

El castigo para los prófugos fue, como esperaban, cruel, inhumano. Mali vio a su primo amarrado, durante días, recibiendo palos. Los presos tenían prohibido hablar con los castigados, así que Mali gritaba al aire y desde lejos frases en guna. “Eran para él, usted es guna, le decía, va a aguantar su castigo… Me pongo triste al recordarlo. Él era un artista, tenía la voz de Camilo Sexto”. Mali habla en pasado al recordarlo, pero su primo sigue vivo. Un año después logró escapar y a día de hoy sigue prófugo. “Un policía me dijo hace poco que se había encontrado con el Trovador, como le dicen, y me preguntó que qué hacía. Déjelo, le dije, ha pasado ya mucho tiempo.”

Entre idas y venidas de un campamento a otro pasaron los años y Mali intentó fugarse de nuevo. Llevaba casi diez años sin ver a su familia, que no tenía recursos económicos para llegar hasta la isla. Sus padres pensaban que había muerto. Escapar de allí seguía siendo su prioridad. Fabricó su propia barca de madera. Lo descubrieron y fue castigado.

El tercer intento de fuga llegó con la invasión de Panamá, en 1989. Ese 20 de diciembre Mali había ido a buscar cambute. Al salir del agua vio una bandada de pelícanos que venía a ras del mar. Pensó que eran bastante diferentes al resto de pelícanos que había visto hasta entonces y de pronto se dio cuenta de que eran helicópteros.

La noche anterior los policías del centro habían requisado las radios. “Sabíamos que algo raro estaba pasando. ¿Por qué no querían que oyésemos las noticias?” Por la mañana corría el rumor de que había un ataque por parte de los gringos. Estados Unidos estaba invadiendo Panamá.

Los comandos de Noriega estaban en Playa Hermosa y llegaron a Coiba con sus armas, aunque sin intenciones de pelear. “Estábamos en guerra, era un sálvese quien pueda”. Los policías se quitaron los uniformes y se mezclaron entre los presos. Entonces no se supo quién cumplía condena y quién no.

Los gringos patrullaban toda la isla en busca de policías. Los libres eran presos, los presos eran libres y los que aún quedaban en Coiba estaban preparando la salida. Mali era uno de ellos. Se reunió con un grupo para agarrar una barca pero vio que eran demasiados y las barcas muy pocas. Y empezó la pelea por ver quién subía primero. “Yo no iba a agarrarme con nadie, llevaba una cuchilla y ellos machete.” Desistió. Ese año los presos de Coiba volvieron a casa por Navidad.

“Lo intenté con mi primo y fracasé, luego con el bote que hice y me agarraron y luego con la invasión y tampoco. Tres veces y no lo consigo, ya no más”. Ese fue para Mali el momento en el que aceptó su castigo, aquel que había prometido cumplir la noche del 29 de noviembre de 1986, cuando acudió a la Iglesia Batista Guna de la 5 de mayo para confesarse por lo ocurrido el día del homicidio.

la invasión

A partir de la invasión las cosas en Coiba empezaron a cambiar. El 17 de diciembre de 1991 el entonces Presidente de Panamá, Guillermo Endara Galimany, decretó bajo resolución que el Centro Penitenciario de Coiba pasaba a ser el Parque Nacional de Coiba. Y en 1993, tan sólo tres años después de la caída de Noriega, empezaron a llegar los primeros investigadores de la Agencia de Cooperación Española para adentrarse en la flora y la fauna del parque.

Mali conocía el terreno como la palma de su mano, manejaba botes y sabía señalar con los ojos cerrados la trayectoria de la tortuga Carey (en peligro de extinción). Era el compañero perfecto para los investigadores. “Yo le di duro a Carey en Coiba, ¡pobrecita mía! la mataba para hacer collares y venderlos”. Ahora incluso hay una Carey que lleva su nombre: Mali. “Con los investigadores empecé a entender la importancia de la conservación de las especies y a valorar la riqueza de Coiba. Me nació el amor por esta isla”.

Durante más de cuatro años Mali trabajó mano a mano con ellos, hasta que el 6 de agosto de 1998, con trece años y ocho meses cumplidos de su condena, le notificaron la libertad condicional. Debía mantenerse en el país y reportarse una vez al mes, así que fue a la ciudad y consiguió trabajo como lavandero en el Hospital San Miguel Arcángel, donde lo aceptaron valorando su sinceridad cuando en la entrevista dijo: “Mire, yo vengo de Coiba, nadie me quiere contratar”.

Pero tras dos años en el hospital le dijo a su jefe que se iba, que necesitaba volver a la isla. Más de diez años había pasado Mali en un paraíso manchado de sangre, testigo de los más deplorables crímenes contra la humanidad y, sin embargo, lo echaba de menos. “Quería que la prisión se cerrase para siempre, que la isla se conservase como Parque Nacional, y quería ser parte de ello”.

En el 2001 empezó a trabajar con ANCÓN, una organización que protege los recursos naturales de Panamá. Y hace dos años pasó a trabajar para el Ministerio de Ambiente. “Ahora soy funcionario del Gobierno”, dice con orgullo.

“Hasta que pueda me gustaría estar en Coiba, me gusta mi trabajo, el mar, la naturaleza, los animalitos, los insectos…”. Mali pasa quince días en la isla y otros quince en la ciudad. Junto con los otros compañeros guarda parques, recibe a los turistas en la isla y vela por el cuidado y la protección del Parque. Él ha contado su historia en pequeñas píldoras y esta es una de ellas. Pero sueña con escribir su propio libro. “No quiero ser uno más que se vaya a la tumba con historias que deberían ser contadas”. Según él, muchos policías serían castigados por lo que hicieron si otros ex presidiarios hablasen. Sin embargo ese, asegura, no es su objetivo. “No les guardo rencor”.

Cuando le pregunto cómo pudo sobrevivir a la barbarie de Coiba, Mali me confía su secreto: “Soy guna, creo en la madre tierra, utilicé el poder de la naturaleza”. ¿Se puede amar a una naturaleza que te ha visto sufrir? Cada árbol, cada ola, incluso cada grano de arena ¿no le recuerdan el dolor, la sangre…? Mali niega con la cabeza. Ya son muchas las mareas desde que en Coiba dejaron de oírse lamentos. Sin embargo, hay algunas cosas que siguen ahí: la tabla con las cosechas del mes, algunas celdas derruidas y un cementerio con un número desconocido de almas, todas testigos de que un día hubo un infierno en un paraíso.

Fotos: Nick van den Bergen Unsplash, Nerea López y ATP


La selva más estudiada del mundo está en Panamá

En el corazón del Canal de Panamá existe una isla única en el mundo. No es como las que puedes visitar en Kuna Yala, ya que es artificial, pero ¿por qué? Pues porque para la construcción del Canal se necesitaba de un lago artificial para unir a los dos océanos, generar energía y abastecer las esclusas. Al represar el río Chagres se creó el lago Gatún (uno de los mayores lagos artificiales del mundo) pero una pequeña montaña de 145 metros de altura quedó en la superficie y se convirtió en un islote, su nombre: Barro Colorado. Con una superficie de doce kilómetros cuadrados acoge un sin número de especies que, al estar aisladas, son perfectas para el estudio científico de un ecosistema de bosque tropical húmedo.

Bajo los Tratados Torrijos-Carter, Barro Colorado fue declarado Monumento Natural oficialmente. Además de la isla, las penínsulas aledañas de Buena Vista, Frijoles, Peña Blanca, Gigante y Bohío fueron también protegidas, abarcando un área total de 5,600 hectáreas.

Desde 1946 el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) se encarga de administrar la isla, haciendo de ella uno de los bosques más estudiados del mundo, realizando investigaciones a gran escala y ayudando a comprender un poco más cómo se comportan nuestro clima y cómo éste afecta los bosques.

Más de
1300 especies

En la isla se han contabilizado 384 especies de aves, 465 de vertebrados, incluyendo 72 especies de murciélagos, más de 500 de mariposas, 400 de hormigas, y más de un centenar de especies de mamíferos entre ellos cinco tipos de monos: araña, cariblanco, tití, aullador y el nocturno, además de ñeques, tapires, coatíes, tortugas, cocodrilos, saínos, serpientes e incluso pumas y jaguares. Y la variedad vegetal es aún mayor, ya que supera las 1,300 especies.

Para sumergirse en este laboratorio natural no es necesario ser un científico, simplemente tienes que reservar en su página web con tiempo y recordando que los lunes y jueves están cerrados para el público. Los precios varían para estudiantes con carné, nacionales y extranjeros. El bote sale de Gamboa y te brinda una hermosa vista por el lago hasta llegar a la isla, donde te espera un guía que te contará sobre la historia del lugar y de todas las bellezas naturales que podrás mirar en el recorrido por los senderos. El recorrido dura aproximadamente dos horas y media a tres horas. Recuerda ir con pantalón largo, un sombrero, zapatos cerrados y, preferiblemente, que el color de tu ropa sea verde. Al final del recorrido podrás disfrutar de un bufé y comprar un recuerdo de la isla.

Durante el trayecto, además de poder observar el precioso patrimonio biológico, verás lugares de trabajo e incluso científicos haciendo sus estudios. (Recuerda que toda marca está ahí por algo, no las rompas o te las lleves ya que podrías causar un daño irreparable a una investigación muy seria.).

El precio para visitantes extranjeros es de $100, para estudiantes extranjeros $70, para panameños y residentes $50 y para estudiantes locales $25.

Para más información y reservas visita la página del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.

Foto: Tomada de SRTI


10 maneras de adelgazar sin ejercicio ni dejar de comer

Pegar una cabezadita de 10 a 20 minutos después del almuerzo, sentarse en el suelo, apagar el celular o, mejor aún, tratar de vivir en un lugar sin ruido no solo está comprobado que son acciones tremendamente saludables sino que ayudan a perder esos quilitos de más. ¡Y sin hacer dieta!

1

Duerme una siesta

Ya puedes dejar de dar cabezadas frente al televisor para no sucumbir a una placentera siesta por miedo a ganar unos kilitos. El mito de que la siesta engorda es falso. De hecho, una cabezadita de unos 10 minutos tras el almuerzo disminuye el estrés y aporta sensación de saciedad, por lo que comemos menos durante la tarde.

2

Rié sin parar

Seguro que has oído hablar de los beneficios de la risoterapia: fortalece el sistema inmunológico, facilita la respiración, mejora la digestión… y además ¡adelgaza! Eso sí, no hace milagros. Si quieres perder 2kg al año tendrás que reír al menos 15 minutos al día.

3

Las pelis de terror

Según un estudio de la Universidad de Westminster (Reino Unido), ver una película de terror reduce el apetito y equivale a una caminata de 30 minutos. Y lo mejor es que puedes personalizar tu dieta: El Resplandor, por ejemplo, te hará perder unas 184 calorías, Rec, sin embargo, solo 100.

4

Evita el jet lag

Parece que el desajuste entre reloj biológico y el reloj social nos hace más propensos a fumar, a comer en exceso, y a consumir más cafeína y alcohol. De hecho, un estudio liderado por el inmunólogo Eran Elinav, del Instituto Weizmann de Ciencias de Israel, demostró que la alteración de los patrones de vigilia-sueño favorecen el crecimiento de bacterias implicadas en enfermedades metabólicas como la obesidad.

5

Apaga el celular

Un estudio elaborado en Estados Unidos encontró una estrecha relación entre la exposición a la luz azul que emiten tabletas y smartphones, y nuestro metabolismo, comprobando que aumentaba el apetito tras la exposición al dispositivo. Sin embargo, este descubrimiento no se refiere a la lectura de PerroVerde, con la que generas serotonina, que te ayuda a llevar una mejor calidad de vida.

6

No uses el despertador

Tu reloj biológico no se lleva muy bien con el de tu mesilla, y el resultado está directamente relacionado con la obesidad. Deberíamos dormir las horas que nos pida el cuerpo para no alterar el metabolismo y no demandar más azúcar del necesario. Esto se resolvería con un horario de trabajo flexible, por lo que la culpa de las llantas no la tienen ni los raspaos, ni las carimañolas, la tiene tu jefe.

7

Lee libros de intriga

Igual que ocurre con las películas de terror, los libros que nos mantienen en tensión son perfectos para mantener la figura. Pero elige bien, sólo los de intriga, aventuras o sexualidad te harán perder unas 125 calorías por una hora de lectura. Aunque depende del libro, claro. Con El Código Da Vinci, de Dan Brown, tan sólo perderás 85 calorías. Pero con Polo, de Jilly Cooper, podrás perder ¡100!

8

Música relajante

Los sonidos agradables incrementan los niveles de serotonina, la hormona de la felicidad, por lo que hacemos más ejercicio y comemos más saludable. Además, un estudio de la Universidad de Cornell (EE.UU.) concluyó que si comemos en un ambiente relajante, poco iluminado y con música tipo chill out, ingerimos una media de 175 calorías menos por cada comida.

9

Sentarse en el suelo

Lo hacen en muchos países asiáticos y mira que tipito tienen todos. Está comprobado que sentarse en el suelo es una de las mejores armas para luchar contra el sedentarismo. Al no estar tan cómodos como en una silla o en un sofá, tendemos a movernos con frecuencia y quemamos calorías sin darnos cuenta. Fácil, ¿no?

10

Vive en silencio

Según la Organización Mundial de la Salud, la presencia de ruidos aumenta el estrés, y este tiene un efecto directo en el peso de la persona. En situaciones de estrés, el cerebro reclama hasta el 90% de las necesidades diarias de glucosa, por lo que se demanda una cantidad de comida permanente que puede provocar obesidad.

Foto: davide ragusa


Umoja, la aldea que prohibió los hombres

Desde hace un cuarto de siglo, en la aldea keniana de Umoja (cuyo nombre en suajili significa Unidad) no viven más hombres que los que han nacido allí. El resto son mujeres. Ellas han conseguido vivir de su propio trabajo, han resistido agresiones externas e incluso han superado dos escisiones. La primera fue en 1995, cuando un grupo decidió formar su propio poblado (las mujeres Nachami). La otra hace apenas unos meses, cuando la mitad de la comunidad creó una tercera aldea llamada Unity. Todas las mujeres que viven aquí tienen algo en común: han sufrido violencia sexual, mutilación genital o han sido obligadas a casarse de niñas a cambio de unas cuantas vacas. Hoy en Umoja viven casi 50 mujeres junto con sus más de 200 hijas e hijos.

Los samburu, grupo étnico del norte de Kenia al que pertenecen las mujeres de Umoja, son una cultura profundamente patriarcal, en la que los hombres de mayor edad rigen el destino de su gente. Las mujeres no pueden opinar o tomar parte en las decisiones, y la lucha por sus derechos ha tenido terribles consecuencias. Y si no, que le pregunten a la fundadora, Rebecca Lolosoli, quien hace más de 25 años imaginó Umoja desde la cama de un hospital mientras se recuperaba de una paliza que recibió a manos de un grupo de soldados británicos, tras denunciar las agresiones a las que estaban siendo sometidas las mujeres de su aldea.

Una cultura
patriarcal

En ese momento, ella y otras 14 mujeres que también fueron víctimas de esta barbarie, empezaron a buscar la forma de generar ingresos que les permitieran ser independientes de los hombres. La propia Rebecca lo cuenta en la página web de la aldea: “Comenzamos con tiendas móviles (manyatta dukas en suajili) donde vendíamos harina de maíz, azúcar, etc., pero no tuvo éxito. Luego cambiamos a la venta de artesanías para turistas y nos fue bien, tanto que el Servicio de Vida Silvestre (que controla los espacios naturales y el turismo en Kenia) nos llevó a un viaje educativo a la reserva Masái Mara para aprender cómo ellos manejaban el turismo”.

Y ciertamente lo aprendieron, ya que a la vuelta se embarcaron en un ambicioso proyecto, y crearon un centro cultural y un camping. “Ahorramos durante meses para el pago inicial, que costó 200.000 chelines (unos $2,700) y compramos la tierra, pero vino un grupo de hombres, nos golpearon y nos dijeron que las mujeres no podían poseer tierras. Me culparon a mí y dijeron que iban a matarme y que conseguirían que las mujeres fueran suyas de nuevo”, cuenta Rebecca. Por suerte el Gobierno les dio el estatus de cooperativa y se constituyeron como el Grupo de Mujeres Uaso Umoja.

Y es que ser mujer en Kenia implica estar sometida al hombre, no tener ningún derecho, no poder asistir a la escuela y mucho menos poseer ganado o tierras (al ser una cultura pastoril, ésta es casi su única fuente de ingresos). La ley allí no protege a las mujeres violadas, y cuando esto ocurre son humilladas y repudiadas por sus familias. Por eso en Umoja también se informa a mujeres de otros poblados sobre sus derechos, sobre temas de salud (las acogen para darles cuidados pre natales) o incluso les asesoran para emprender sus propios negocios.

Los hombres de las aldeas cercanas siguen viendo con recelo el éxito de Umoja, y aún creen que esas mujeres no pueden vivir sin ellos. Nada más lejos de la realidad. Pocas parecen dispuestas a volver a compartir su vida con un hombre, aunque las más jóvenes planean casarse en un futuro. La diferencia es que quieren hacerlo en sus propios términos. Lo que sí hay son niñas y niños, y es que para los samburu las mujeres tienen que casarse y tener hijos. Por eso, y siempre con el consentimiento de ellas, sigue habiendo interacción con los hombres.

Tal vez sea cierto que no pueden prescindir de ellos, pero es un hecho que las mujeres de Umoja son ahora libres para decidir sobre su destino y han recorrido mucho camino en cuanto a autonomía se refiere. Han dejado de ser mujeres en cautiverio en una sociedad profundamente machista, que es mucho más de lo que podemos decir muchas en países supuestamente más avanzados.

Foto: Tomada de One


Safetipin: la app que protege a la mujer

Tres ciudades, tres culturas diferentes y un mismo problema: la violencia machista. Nairobi, Nueva Delhi y Bogotá tienen, junto a otras ciudades, los mayores índices de acoso y agresión callejera. Y las tres han decidido ponerle solución. ¿Cómo? Con una app que le dice a la mujer “por ahí no vayas”. Y ese “ahí” ¿quién lo decide? Pues ellas mismas, las usuarias, que notifican las zonas donde sienten mayor inseguridad y estas quedan registradas en la aplicación. Además varios profesionales de Safetipin, así se llama la app, rastrean las ciudades con un celular incrustado en el vidrio del carro, que toma fotografías de las calles para analizar su nivel de peligrosidad.

disponible para bogotá

Esta novedosa herramienta nació en la India en 2013 y el nombre surgió, entre otras razones, porque en este país las mujeres utilizan un imperdible (safety pin) para defenderse del acoso y el maltrato callejero.

El año pasado Bogotá adoptó la iniciativa, convirtiéndose así en la primera ciudad de Latinoamérica en implantarla, una ciudad que de 2010 a 2014, registró 680 mujeres asesinadas, 16.300 agredidas sexualmente y más de 53.000 físicamente.

Con esta útil aplicación se espera que las cifras desciendan de manera considerable, no sólo porque las mujeres saben cuáles son los lugares que deben evitar, sino porque además tienen la posibilidad de informar en tiempo real de casos de emergencia.

A priori podría parecer que lo que hace esta app es evitar el problema, más que resolverlo, al más puro estilo Umoja, un pueblo del norte de Kenia donde las víctimas de la violencia machista prohibieron la entrada a los hombres. Algo así como un «muerto el perro se acabó la rabia». Sin embargo, Safetipin no sólo quiere que los y las usuarias eviten los puntos calientes sino utilizar toda la información para llevar acabo acciones de mejora en las ciudades. Un ejemplo: en Nueva Delhi los datos recopilados se transfirieron al Departamento de Transportes para informarles sobre la falta de iluminación en ciertas paradas de bus. Y otras zonas de potencial peligro se compartieron con la policía para que aumentasen la protección en esas zonas.

Además, Safetipin lleva a cabo un seguimiento de la información ofrecida a las autoridades y organizaciones y asegura que volverá a rastrear las mismas zonas para comprobar si las condiciones de seguridad han mejorado.

La app se descarga de manera gratuita en el GooglePlay o el AppStore del celular o tablet y ya está disponible en inglés, español, bahasa, hindi y chino, y parece que más ciudades se están interesando por este nuevo invento que si bien no acabará con la violencia machista al menos alertará sobre ella.


Cómo montar tu propia iniciativa de crowdfunding

Es la forma de financiación favorita de las ‘start up’ y proyectos colaborativos. El crowdfunding es un fenómeno de momento imparable que se extiende cada vez a más sectores. La realidad es tal, que muchos gobiernos se han visto desbordados y están adecuando su legislación a unos nuevos métodos sociales y empresariales que en muchos casos les han superado.

Pero, ¿en qué consiste el crowdfunding? En una definición sencilla estaríamos hablando de una aportación económica por parte de un grupo de personas que, a cambio, reciben algún tipo de compensación. Esta retribución es fundamental y marca los diferentes tipos de crowdfunding.

Y es que es muy distinto si con tu aportación buscas un beneficio económico, un producto o servicio final (un pase de una película o un disco, por ejemplo) o meramente un premio moral por haber ayudado a que determinado proyecto social salga adelante. Tanto unos como otros siempre están basados en la confianza de que con nuestra aportación se podrá conseguir el objetivo marcado.

El arranque: adecuar nuestro plan de negocio

Si estás al otro lado y lo que quieres es empezar una campaña de crowdfunding, hay algunas cosas que debes tener en cuenta. Lo primero es desarrollar un plan de negocio que justifique la viabilidad económica del proyecto, eso sí, adecuándolo a nuestro público objetivo, al que no conocemos y que probablemente sea muchos más heterogéneo que los inversores convencionales.

El punto de partida es saber a quién nos dirigimos y qué estamos dispuestos a ofrecer. Es muy distinto si buscamos una ayuda puntual -donación o préstamo- a si se trata de apoyo a más largo plazo –financiación cediendo parte de la propiedad del proyecto. Eso sí, en todos los casos hay que definir claramente la contrapartida: si ésta se percibe insuficiente tendremos el riesgo de no conseguir suficientes inversores. Si, por el contrario, ofrecemos mucho o parecemos desesperados, puede que el proyecto sea inviable o que no generemos confianza. Como dicen los expertos, busquemos primero la viabilidad y luego adecuemos nuestro proyecto a las distintas alternativas de crowdfunding.

Una vez que tenemos claro el objetivo, el siguiente paso es darlo a conocer. La mayor parte de los proyectos de crowdfunding están basados en micro aportaciones, por lo que viralizar nuestra idea es fundamental. Pero, ¿para todos? ¿De la misma forma? Obviamente no es igual usar Linkedin que Facebook. Twitter, por ejemplo, se ha convertido en la referencia para muchos proyectos, pero la realidad es que sólo funciona bien para aquellos basados en donaciones y de carácter social.

Estupendo para
pequeños emprendedores

En proyectos con mayores necesidades de financiación nos basaremos en plataformas específicas, mientras que las redes convencionales servirán de apoyo para llevar hasta ellas a futuros inversores. Cada día hay más opciones: Kikstarter, Zencap, Musicraise, Quirky, Loanbook, Costeame en Panamá… Esta proliferación aumenta las probabilidades de conseguir financiación pero también los riesgos, por lo que elegir correctamente la plataforma es esencial.

– Crowdfunding basado en donaciones: En este tipo de proyecto se busca conseguir financiar nuestra meta sin ofrecer ningún bien o recompensa monetaria a quienes aportan, que reciben una premio inmaterial de tipo moral o ético. Pensado para proyectos sociales basados en microdonativos.

Parte de la culpa del éxito del crowdfunding la tienen las redes sociales y cómo estas viralizan las campañas. Más allá de las recompensa moral, casi todos los sites especializados permiten dar a conocer nuestras donaciones a través de Facebook o Twitter mediante una mención en nuestro muro. Plataformas de pago como PayPal son muy útiles para este tipo de campañas ya que permiten ese tipo de pequeñas aportaciones desde nuestra laptop, tablet o smartphone. Existen varias webs especializadas en donaciones, como goteo.org o gofundme.com. La financiación de Wikipedia es un ejemplo de este tipo de donaciones.

– Crowdfunding basados en recompensas (reward): No puede usarse para todos los proyectos, ya que a través de ella recibimos no una retribución económica sino el bien final que ayudamos a sostener. Es habitual en el sector multimedia (para financiar un disco, película o concierto) y a cambio de podernos descargar la música o asistir al evento. A veces, añaden una recompensa adicional como productos de merchandising que, además, ayudan a promocionar. En indiegogo.com, por ejemplo, hay muchos proyectos de este tipo.

– Crowdfunding basado en préstamos (crowdlending): En este modelo, un particular contribuye con dinero a un proyecto y a cambio recibe su inversión y un interés, que le es devuelto en cuotas durante todo el plazo en vigor del préstamo. El que presta obtiene una retribución mayor por su dinero que con los productos bancarios tradicionales (cuentas, depósitos, etc.) mientras que quien recibe el dinero consigue financiación más barata sin tener que ceder parte de la propiedad de su idea o negocio.

Este tipo de proyectos se realizan a través de plataformas específicas (Lendico, Zencap, Loanbook…) que analizan la viabilidad del negocio y establecen una calificación de riesgo por la que se determinará el tipo de interés y la comisión que aplica la página a quien solicita el préstamo. Para el que presta el dinero, poder diversificar pequeñas cantidades en múltiples proyectos le ayuda a disminuir el riesgo de la inversión.

– Crowfunding basado en participaciones en el proyecto (equity based crowdfunding): Es un modelo en auge, esencialmente en el mundo anglosajón, pensado, sobre todo, para proyectos empresariales de volumen medio que tradicionalmente se quedan fuera de los circuitos del capital riesgo.
Aquí un determinado número de inversores aporta el dinero para llevar a cabo un proyecto emprendedor, recibiendo a cambio una participación en la empresa, con la expectativa de recibir un porcentaje de los beneficios futuros. Al no necesitar realizar aportaciones importantes se consigue minimizar el riesgo del inversor.

el crowdfunding en Panamá

Quien realiza el proyecto, si bien es cierto que pierde parte de su empresa y de los posibles beneficios futuros, consigue fondos sin tener que realizar un desembolso como ocurre con un préstamo, y al distribuir las acciones entre muchos inversores es complicado que pierda el control de su negocio.

Si está de paso o llegó para quedarse aún no lo sabemos, pero lo cierto es que el crowdfunding es una estupenda vía de financiación para muchos pequeños emprendedores. Y tú, ¿ya tienes una idea?

Aunque su uso aún no está muy extendido, el crowdfunding ya funciona en Panamá, sobre todo en proyectos culturales como www.costea.me. Un grupo de emprendedores panameños que, de la nada y desde 2012, han conseguido ser la referencia para cualquiera que busque financiar su proyecto de forma colaborativa.