Es la forma de financiación favorita de las ‘start up’ y proyectos colaborativos. El crowdfunding es un fenómeno de momento imparable que se extiende cada vez a más sectores. La realidad es tal, que muchos gobiernos se han visto desbordados y están adecuando su legislación a unos nuevos métodos sociales y empresariales que en muchos casos les han superado.

Pero, ¿en qué consiste el crowdfunding? En una definición sencilla estaríamos hablando de una aportación económica por parte de un grupo de personas que, a cambio, reciben algún tipo de compensación. Esta retribución es fundamental y marca los diferentes tipos de crowdfunding.

Y es que es muy distinto si con tu aportación buscas un beneficio económico, un producto o servicio final (un pase de una película o un disco, por ejemplo) o meramente un premio moral por haber ayudado a que determinado proyecto social salga adelante. Tanto unos como otros siempre están basados en la confianza de que con nuestra aportación se podrá conseguir el objetivo marcado.

El arranque: adecuar nuestro plan de negocio

Si estás al otro lado y lo que quieres es empezar una campaña de crowdfunding, hay algunas cosas que debes tener en cuenta. Lo primero es desarrollar un plan de negocio que justifique la viabilidad económica del proyecto, eso sí, adecuándolo a nuestro público objetivo, al que no conocemos y que probablemente sea muchos más heterogéneo que los inversores convencionales.

El punto de partida es saber a quién nos dirigimos y qué estamos dispuestos a ofrecer. Es muy distinto si buscamos una ayuda puntual -donación o préstamo- a si se trata de apoyo a más largo plazo –financiación cediendo parte de la propiedad del proyecto. Eso sí, en todos los casos hay que definir claramente la contrapartida: si ésta se percibe insuficiente tendremos el riesgo de no conseguir suficientes inversores. Si, por el contrario, ofrecemos mucho o parecemos desesperados, puede que el proyecto sea inviable o que no generemos confianza. Como dicen los expertos, busquemos primero la viabilidad y luego adecuemos nuestro proyecto a las distintas alternativas de crowdfunding.

Una vez que tenemos claro el objetivo, el siguiente paso es darlo a conocer. La mayor parte de los proyectos de crowdfunding están basados en micro aportaciones, por lo que viralizar nuestra idea es fundamental. Pero, ¿para todos? ¿De la misma forma? Obviamente no es igual usar Linkedin que Facebook. Twitter, por ejemplo, se ha convertido en la referencia para muchos proyectos, pero la realidad es que sólo funciona bien para aquellos basados en donaciones y de carácter social.

Estupendo parapequeños emprendedores

En proyectos con mayores necesidades de financiación nos basaremos en plataformas específicas, mientras que las redes convencionales servirán de apoyo para llevar hasta ellas a futuros inversores. Cada día hay más opciones: Kikstarter, Zencap, Musicraise, Quirky, Loanbook, Costeame en Panamá… Esta proliferación aumenta las probabilidades de conseguir financiación pero también los riesgos, por lo que elegir correctamente la plataforma es esencial.

– Crowdfunding basado en donaciones: En este tipo de proyecto se busca conseguir financiar nuestra meta sin ofrecer ningún bien o recompensa monetaria a quienes aportan, que reciben una premio inmaterial de tipo moral o ético. Pensado para proyectos sociales basados en microdonativos.

Parte de la culpa del éxito del crowdfunding la tienen las redes sociales y cómo estas viralizan las campañas. Más allá de las recompensa moral, casi todos los sites especializados permiten dar a conocer nuestras donaciones a través de Facebook o Twitter mediante una mención en nuestro muro. Plataformas de pago como PayPal son muy útiles para este tipo de campañas ya que permiten ese tipo de pequeñas aportaciones desde nuestra laptop, tablet o smartphone. Existen varias webs especializadas en donaciones, como goteo.org o gofundme.com. La financiación de Wikipedia es un ejemplo de este tipo de donaciones.

– Crowdfunding basados en recompensas (reward): No puede usarse para todos los proyectos, ya que a través de ella recibimos no una retribución económica sino el bien final que ayudamos a sostener. Es habitual en el sector multimedia (para financiar un disco, película o concierto) y a cambio de podernos descargar la música o asistir al evento. A veces, añaden una recompensa adicional como productos de merchandising que, además, ayudan a promocionar. En indiegogo.com, por ejemplo, hay muchos proyectos de este tipo.

– Crowdfunding basado en préstamos (crowdlending): En este modelo, un particular contribuye con dinero a un proyecto y a cambio recibe su inversión y un interés, que le es devuelto en cuotas durante todo el plazo en vigor del préstamo. El que presta obtiene una retribución mayor por su dinero que con los productos bancarios tradicionales (cuentas, depósitos, etc.) mientras que quien recibe el dinero consigue financiación más barata sin tener que ceder parte de la propiedad de su idea o negocio.

Este tipo de proyectos se realizan a través de plataformas específicas (Lendico, Zencap, Loanbook…) que analizan la viabilidad del negocio y establecen una calificación de riesgo por la que se determinará el tipo de interés y la comisión que aplica la página a quien solicita el préstamo. Para el que presta el dinero, poder diversificar pequeñas cantidades en múltiples proyectos le ayuda a disminuir el riesgo de la inversión.

– Crowfunding basado en participaciones en el proyecto (equity based crowdfunding): Es un modelo en auge, esencialmente en el mundo anglosajón, pensado, sobre todo, para proyectos empresariales de volumen medio que tradicionalmente se quedan fuera de los circuitos del capital riesgo.
Aquí un determinado número de inversores aporta el dinero para llevar a cabo un proyecto emprendedor, recibiendo a cambio una participación en la empresa, con la expectativa de recibir un porcentaje de los beneficios futuros. Al no necesitar realizar aportaciones importantes se consigue minimizar el riesgo del inversor.

el crowdfunding en Panamá

Quien realiza el proyecto, si bien es cierto que pierde parte de su empresa y de los posibles beneficios futuros, consigue fondos sin tener que realizar un desembolso como ocurre con un préstamo, y al distribuir las acciones entre muchos inversores es complicado que pierda el control de su negocio.

Si está de paso o llegó para quedarse aún no lo sabemos, pero lo cierto es que el crowdfunding es una estupenda vía de financiación para muchos pequeños emprendedores. Y tú, ¿ya tienes una idea?

Aunque su uso aún no está muy extendido, el crowdfunding ya funciona en Panamá, sobre todo en proyectos culturales como www.costea.me. Un grupo de emprendedores panameños que, de la nada y desde 2012, han conseguido ser la referencia para cualquiera que busque financiar su proyecto de forma colaborativa.