Cada vez que te pegas un atracón de guaro, conocido mundialmente como binge drinking, entre otras cosas tus células cerebrales se hacen puré, el sistema inmune se dispara provocando un rápido proceso inflamatorio que, a su vez, causa daños en las neuronas. Me imagino que no te lo habías planteado, que piensas que beber es divertido y cool, pero lo cierto es que el fenómeno de reunirse para ingerir desenfrenadamente la mayor cantidad de alcohol posible en el menor tiempo y acabar en coma etílico es un riesgo de consecuencias devastadoras.

Pensando en esto, un grupo de científicos españoles acaba de presentar los resultados de varios estudios realizados durante años buscando descubrir qué sucede con el encéfalo cada vez que agarras una goma de campeonato. Todo comenzó en 2001, cuando otro equipo de expertos internacionales liderados por el español Fernando Rodríguez Fonseca (Instituto de Investigaciones Biomédicas de Málaga) descubrió la oleoiletanolamida (OEA), un compuesto del chocolate negro que aumenta la sensación de saciedad. Posteriormente se encontró que el intestino humano también segrega la misma sustancia. A partir de ahí los investigadores se centraron en estudiar cómo utilizarla para controlar el apetito y algunas adicciones.

El equipo de la Universidad Complutense de Madrid, liderado por Laura Orío, ha llevado a cabo estudios en ratones durante tres años y medio, para descubrir cuál es el efecto del consumo descontrolado de alcohol en un lapso de pocas horas y qué papel juega la OEA en el proceso. Lo absolutamente novedoso y llamativo es que han detectado que “las propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras de esta molécula podrían prevenir la neuroinflamación y los efectos tóxicos que el consumo intensivo de alcohol produce en el cerebro” según Orío.

Beber hasta perder elconocimiento es una mala idea

Es sin duda un gran hallazgo, tanto que el equipo ha recibido el premio Joven Investigador de la Sociedad Internacional de Investigación sobre drogas. Este agosto, Orío presentará los resultados del trabajo en el Congreso de la Sociedad Internacional de Investigación del Abuso de Drogas, en Sidney (Australia).

Orío explica que en este estudio no se ha comprobado exactamente la OEA que evite la goma, aunque no “es descabellado” pensar que sería posible, ya que en investigaciones previas se ha visto que la bendita molécula podría actuar frente a la anhedonia (estado emocional negativo). El objetivo de esta investigación es encontrar nuevos tratamientos para combatir el alcoholismo y sus dañinos efectos, pero si se llega a desarrollar un fármaco basado en OEA, éste podría ser clave para proteger al bebedor de los excesos puntuales del alcohol. Estos científicos ya han desarrollado estudios preliminares con 50 estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid para comprobar si los mismos resultados obtenidos con los ratones de laboratorio se dan en humanos.

La ingesta desproporcionada de alcohol es uno de los grandes problemas actuales y, sobre todo, preocupa por la corta edad de los consumidores compulsivos. Sus efectos nocivos en el corazón, páncreas, hígado y el daño cerebral que provoca ya son incuestionables.

Obviamente, querido lector, beber hasta perder el conocimiento no es una buena idea, y este descubrimiento no te da libertad para que sigas haciéndolo. Aún no se sabe cuánto tardarán en presentar un fármaco efectivo y, para ese entonces, quizás tus neuronas parezcan una tostada.

Foto: Kristina Boneva