El primer aeropuerto sustentable del mundo se llama Seymour, está en Baltra. Por si no lo sabes se trata de un destino latinoamericano, aunque bastante exótico: está ubicado en el archipiélago ecuatoriano de Galápagos, declarado patrimonio natural por la UNESCO.

Estas islas ecuatorianas reciben cada año miles de turistas que afectan al entorno debido a la alta vulnerabilidad del medio ambiente. Para frenar este impacto, las autoridades locales decidieron construir un aeropuerto sostenible y ecológico, el primero del mundo.

Construido conmateriales reciclables

El 80% de la infraestructura del aeródromo de Seymur está construida a base de materiales reciclables. El edificio principal está situado a una cierta distancia de la pista de aterrizaje, para evitar la luz directa del sol y utilizar la brisa para su funcionamiento.

El proyecto aprovecha las condiciones climáticas de la zona y espera reducir hasta un 60% la energía que consume en un aeropuerto convencional de tráfico y capacidad similares. Para ello pone en marcha un conjunto de estrategias bioclimáticas de acondicionamiento natural utilizando energías renovables.

Ante la escasez de agua dulce en la isla, los tejados de la terminal incorporan un sistema de canalización que recoge lluvia para ser reutilizada en los inodoros o para la limpieza. También cuenta con una planta desalinizadora (desala el agua de mar) para proveer de agua dulce a las instalaciones.

En cuanto al aire, la ventilación natural del lugar se consigue gracias a un construcción abierta, con diez patios resguardados del sol con aberturas en los techos, minimizando el uso del aire acondicionado.

El astro rey es uno de los principales aliados que utiliza el aeródromo, ya que la cubierta contiene paneles solares que producen el 15% de la electricidad que se consumen en todo el aeropuerto. En cuanto a las pistas de aterrizaje, se ha empleado hormigón en lugar de asfalto, reduciendo la temperatura a uno o cinco grados centígrados.

Para hacerlo más interesante, las bandas de equipaje tienen un sistema gravitatorio basado en planos inclinados, en las que las maletas se sostienen sobre varillas y cilindros giratorios, sin necesidad de utilizar la energía.

El aeropuerto ya ha recibido varios reconocimientos por todos estos sistemas, entre ellos la certificación LEED Gold de sostenibilidad y calidad ambiental.