Corría el año 1502 cuando Cristóbal Colón inició su cuarto viaje al Nuevo Mundo. Tras varios días de recorrer el litoral de aquellas extrañas tierras, aguantando fuertes oleajes y vientos imposibles, llegó a aquella bahía, protegida de una pared rocosa en forma de herradura y rodeado de una exuberante naturaleza. Una bahía de piratas.

Después de navegar con tantas inclemencias, el 2 de noviembre de dicho año, llegó a este rincón resguardado de aguas tranquilas que fue inesperado y, a la vez, asombroso para él, por lo que decidió llamarlo Porto Bello, pues se trataba de un perfecto puerto natural.

La recosntrucción dePortobelo

Poco tiempo después de 1502, concretamente en 1510, el explorador y conquistador español Diego de Nicuesa fundó el pueblo de Nombre de Dios, unos kilómetros más al este de la bahía descubierta por Colón, que supuso uno de los primeros asentamientos fundados en América, y que a día de hoy, es la ciudad más antigua fundada en la América continental por los europeos, todavía habitada. Este poblado caribeño supuso el primer puerto de la Flota de Indias española, quienes se dedicaban al transporte del oro que recogían, en su mayoría, en Perú.

una historia de piratas

Tras ver que Nombre de Dios era un lugar en el que las altísimas temperaturas, los terrenos bajos, y la humedad constante, asolaban a los europeos, poco habituados a estas condiciones, se vieron obligados a luchar cada día con el avance de la vegetación y la abundancia de mosquitos. El hecho de que el pirata Sir Francis Drake, destruyera en el año 1572 la anterior población de Nombre de Dios, facilitó al conquistador español Francisco Velarde y Mercado, a completar la tarea, que ya estaba en proceso, de fundar la ciudad de San Felipe de Portobelo, en honor al rey de la corona española Felipe II.

Sir FrancisDrake

En cuanto al corsario Francis Drake, uno de los más afamados piratas de la historia, fueron dos incursiones las que hizo en Panamá. En ambas ocasiones no logró el objetivo de hacerse con el puerto de Portobelo para que la armada inglesa le arrebatara estas tierras a los españoles. En la primera de sus incursiones llegó a hacerse durante un breve espacio de tiempo con el pueblo Nombre de Dios que posteriormente le volverían a arrebatar y se marcharía con sus hombres y sus embarcaciones a un islote cercano para, desde ahí, llevar a cabo pequeñas misiones, sobre la navegación que entraba o salía del puerto. Fue en una de estas incursiones en la que consiguió hacerse con una pequeña embarcación que transportaba vino a Cartagena de Indias, así como también caen en sus manos dos fragatas españolas que llevaban cargamento y municiones.

Sin ninguna duda, el mayor golpe que consigue dar el pirata Sir Francis Drake en aguas caribeñas fue cuando, en una nueva operación de merodeo, ve acercarse, a través de las lomas cercanas a Nombre de Dios, un grupo de mulos cargados, procedentes de Ciudad de Panamá, a quienes cogieron desprevenidos en su ataque. El botín: un importante envío de plata y oro que había desembarcado en Panamá y debía reembarcarse en Nombre de Dios con destino a España. Según cuenta la leyenda, fue tal la cantidad de metales preciosos asaltados que, al no poder atesorar todo en sus bodegas, Drake decidió enterrar más de doce toneladas de plata bajo las arenas de un arroyo al sur de Nombre de Dios. Tras este golpe, el pirata regreso a su Playmouth natal donde hizo una entrada triunfal.

En la segunda de sus aventuras por tierras panameñas, Francis Drake, no corrió tanta suerte. Después de participar en varias derrotas navales de la Invencible Inglesa, llegó a Panamá donde siguió acumulando derrotas frente a un pequeño grupo de tropas reales españolas. En 1596, tras estas derrotas, el pirata Drake murió a causa de fiebres y disentería y, según cuenta la leyenda, sus hombres arrojaron el cuerpo al mar en un féretro de plomo en la misma bahía de Portobelo, el cual, tras numerosas investigaciones, no se ha logrado encontrar.

Tras la destrucción de Nombre de Dios y el traslado del centro de operaciones de la corona española a San Felipe de Portobelo, esta ciudad se convirtió en el principal puerto de las Américas. En 1606 era destino de la mayoría de buques y galeones de la flota española que recogían e intercambiaban oro, plata, piedras preciosas y demás riquezas que posteriormente se embarcaban rumbo a España. La mayoría de estas riquezas, llegadas desde Perú, desembarcaban en la ciudad de Panamá, eran transportadas a través del Istmo por el Camino de Cruces, y posteriormente eran reembarcadas para mandarlas a España.

La aglutinación de riquezas, sumada a la posición estratégica de Portobelo, hizo que en esta ciudad se estableciera, desde el año 1606 hasta el 1738, una feria que duraba cuarenta días y a la que asistían todo tipo de personas para realizar el intercambio de mercancías. Este crecimiento exponencial de la bahía, también hizo que piratas, bucaneros y corsarios (sobre todo pertenecientes a la corona inglesa) pusieran a este principal puerto de la corona española en el punto de mira de sus violentos saqueos.

La sensación de vulnerabilidad en esta zona del mundo invadió de temores a los gobernadores españoles quienes decidieron fortificar la Bahía de Portobelo. Aún así, la ciudad siguió siendo sitiada en numerosas ocasiones. El primero en llegar a Portobelo, tras las incursiones de Drake, fue el pirata William Parker, quien en 1602 realizó el primer ataque a la nueva ciudad fundada. Pero sin ninguna duda, quien logró el éxito y, además, con relativa rapidez, fue el corsario inglés Henry John Morgan.

retrato del pirata henry morgan

Tras lograr un éxito rotundo durante el el ataque a la corona española en Puerto Príncipe, el pìrata Morgan seguía insatisfecho de los saqueos realizados allí y animó a su tripulación a no desfallecer prometiéndoles mayores riquezas. Era el año 1668 y, disponiendo en ese momento de una flota de ocho embarcaciones y de cuatrocientos hombres, desveló su plan de atacar Portobelo al gobernador de Jamaica en ese momento, Thomas Modyford. Sus subordinados se espantaron ante la propuesta del pirata, pero éste les aseguró que de su lado tenían el factor sorpresa logrando así convencerles. De camino a la cosa de Centroamérica se les unió otro contingente, por lo que su tropa creció a 460 hombres y nueve naves.

 

Foto principal: pintura de Samuel Scott, Wikipedia Commons

Foto secundaria: pintura de Antonio de Brugada, Wikipedia Commons